¿Viajeros en el tiempo?

 ¿VIAJEROS EN EL TIEMPO?.

 por Angel Rodríguez Alvarez

A lo largo de la historia, la posibilidad de realizar viajes en el tiempo fue negada, dando toda una serie de razonamientos que la ciencia esgrimía para demostrar la imposibilidad de ese viaje.

A día de hoy, se comienza a aceptar esa posibilidad, aunque con muchas limitaciones.

Dentro de lo que llamamos Ufología, algunas personas dedicadas a este tipo de investigaciones plantean la hipótesis de que el fenómeno OVNI podría entenderse como la presencia en la actualidad, a través de viajes temporales, de nuestros descendientes, los humanos del futuro. Es una hipótesis más entre las varias existentes y que tratan de explicar esta fenomenología.

Sin embargo los que niegan esta posibilidad creen que si fuera así, los estaríamos viendo en la actualidad y habrían entrado en contacto con nosotros. Eso, dicen ellos, no ha ocurrido y por tanto no existe ese viaje de nuestros descendientes a nuestro tiempo, que para ellos es el pasado. Los partidarios de la citada hipótesis calculan que los  crononautas vendrían de un tiempo estimado a partir de 300 años por delante del nuestro.

Eso es una explicación poco racional, pues de ser real esa hipótesis, los crononautas podrían evitar el contacto con nosotros por numerosas razones.

Sin embargo existen alteraciones en el espacio-tiempo en algunas personas que se han producido de forma natural, sin que ellas fueran conscientes de lo que estaba ocurriendo.

Personas que desaparecen del lugar en que se encuentran para aparecer meses e incluso años después, sin que en su cuerpo se noten huellas del paso de ese tiempo, cuando las personas que habían sido contemporáneas suyas o bien han envejecido, o si el tiempo transcurrido es grande, han fallecido. El crononauta tarda en darse cuenta de lo que ha pasado, hasta que ve que la sociedad ha cambiado y sus familiares o amigos han envejecido o han fallecido.

Últimamente me ha dado por buscar en la Biblia relatos que describen situaciones que se salen de lo que entendemos por normales, y sobre el tema del viaje en el tiempo algo hay en las Escrituras Sagradas como lo sucedido a Abimelec, en tiempos de Jeremias. Lo sucedido en este caso ocurrió así:

Habló entonces Jeremías: "Por favor, Señor, muéstrame qué puedo hacer por Abimelec el etíope, que practicó muchas obras buenas con tu siervo Jeremías; pues él me sacó de la cisterna de lodo y no deseo que vea la destrucción y desolación de esta ciudad, sino que tengas compasión de él y no se vea afligido". Y dijo el Señor a Jeremías: "Envíalo a la viña de Agripa, y a la sombra del monte yo le protegeré hasta que yo haga que el pueblo retorne a la ciudad."...

Llegado el amanecer, Jeremías envió a Abimelec diciendo: "Coge la cesta, parte hacia la finca de Agripa por el camino de la montaña, trae unos pocos higos y entrégalos a los enfermos del pueblo, pues el favor del Señor está sobre ti y su gloria sobre tu cabeza". Tras decir esto, Jeremías le despidió; y Abimelec marchó según le había dicho."...

Abimelec, por su parte, llevó los higos bajo un Sol ardiente, por lo que al encontrarse un árbol se sentó bajo su sombra para descansar un poco. Y al reclinar su cabeza sobre la cesta de los higos se durmió, quedando dormido durante sesenta y seis años sin despertarse de su sueño. Y después, al levantarse de su sueño, dijo: "He dormido a gusto un rato, pero mi cabeza está pesada porque no he quedado saciado con mi sueño". Entonces, al destapar la cesta de los higos, los encontró destilando leche. Y dijo: "Quería dormir todavía un poco, porque mi cabeza esta pesada; pero tengo miedo, no sea que me duerma, tarde en despertarme y mi padre Jeremías me menosprecie, pues si no tuviera prisa no me habría enviado hoy de madrugada. Así, pues, me pondré en pie y caminaré bajo el ardiente Sol, pues ¿no hay ardiente Sol, no hay fatiga todos los días?". Levantóse, por tanto, tomó la cesta de los higos, se la echó a los hombros y marchó a Jerusalén, pero no la reconoció  ni su casa, ni su propio lugar, ni encontró a su propia familia ni a ninguno de sus conocidos. Y dijo: "¡Bendito sea el Señor, porque un gran éxtasis me ha sobrevenido hoy! Esta no es la ciudad de Jerusalén: he errado el camino porque fui por la senda del monte cuando me levanté de mi sueño; y como mi cabeza estaba pesada por no haber quedado saciado con mi sueño, he errado el camino. ¡Le parecerá sorprendente a Jeremías cuando le diga que he errado el camino!".

Entonces salió de la ciudad; y al fijarse bien vio los mojones de la ciudad y dijo: "Esta es ciertamente la ciudad; sin embargo, he errado el camino". Retornó de nuevo a la ciudad y se puso a buscar, pero no encontró a ninguno de los suyos. Dijo entonces: "Bendito sea el Señor, porque un gran éxtasis me ha sobrevenido.'". Salió nuevamente fuera de la ciudad y se quedó afligido, sin saber dónde ir. Y se quitó de encima la cesta, diciendo: "Voy a quedarme aquí sentado hasta que el Señor aparte de mi este éxtasis".

Mientras estaba él sentado, vio a cierto anciano que venia del campo; Abimelec le dice: "A ti te hablo, anciano, ¿qué ciudad es esta?". Le respondió: "Es Jerusalén". Abimelec le pregunta: "¿Dónde está Jeremías el sacerdote, Baruc el secretario y todo el pueblo de esta ciudad que no los he encontrado?". Repuso el anciano: "¿No eres de esta ciudad tú, que has recordado hoy a Jeremías, ya que preguntas por él tras tanto tiempo? Pues Jeremías está en Babilonia con el pueblo; fueron, en efecto, llevados cautivos por el rey Nabucodonosor, y con ellos está Jeremías para anunciarles buenas nuevas e instruirles en la palabra". Tan pronto como oyó esto Abimelec de aquel hombre anciano, dijo: "Si no fueras anciano, y como no le es lícito a un hombre encolerizarse con quien es mayor que él, me reiría de ti y te diría que estás loco, pues has dicho: "El pueblo ha sido llevado cautivo a Babilonia. ¡Aunque hubieran bajado sobre ellos los torrentes del cielo, no ha habido todavía tiempo suficiente para que hayan partido hacia Babilonia! Pues, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que mi padre Jeremías me envió al campo de Agripa a traer unos pocos higos para que los diésemos a los enfermos del pueblo? Fui, los traje y al llegar hasta cierto árbol, bajo un Sol ardiente, me senté a descansar un poco, recliné mi cabeza sobre la cesta y me quedé dormido. Al despertarme destapé la cesta de los higos, pensando que se me había hecho tarde, pero encontré los higos destilando leche, lo mismo que cuando los cogí. Tú, en cambio, dices que el pueblo ha sido llevado cautivo a Babilonia. Pero, para que te des cuenta, ¡toma, mira los higos!" Destapó la cesta de los higos al viejo y los vio destilando leche.

Al verlos, el anciano dijo: "Hijo mío, hombre justo eres tú y no quiso Dios que vieras la desolación de la ciudad; por eso trajo este éxtasis sobre ti. Pues he aquí que hoy hace sesenta y seis años que fue llevado cautivo el pueblo a Babilonia. Y para que sepas, hijo, que es cierto cuanto te digo, alza los ojos hacia el campo y observa que no ha aparecido el crecimiento de las cosechas. Mira también los higos, que no es su tiempo, y date cuenta".

Vemos que Abimelec ha quedado fuera del tiempo en el que su vida se venía desarrollando, y lo que él llama éxtasis es un paso a otro tiempo, donde se mantiene durante 66 años, sin envejecer. Cuando despierta de su sueño, aparentemente no ha pasado ese tiempo que sí ha pasado para todos los demás. Incluso los higos de la cesta están frescos y soltando savia, como recién cortados.

¿Dónde estuvo Abimelec?. ¿Por qué no recuerda nada?. ¿Habrá pasado de golpe del año en que se encontraba y dando un salto en el tiempo se ha presentado en el mismo lugar pero 66 años después?. Eso parece. La cosa ha sido instantánea para él. Por eso no recuerda nada, puesto que para él no ha pasado el tiempo. Ha pasado él a través del tiempo.

Similar es el caso sucedido a una niña, en el misterioso Barranco Zaragoza, en Tenerife, en las Islas Canarias. Fue aquí donde se dio, supuestamente, el caso de “La niña de las peras”, llamada así porque sus familiares la enviaron a esa zona a buscar ese tipo de fruta.

La niña, con cinco años desapareció, no volviendo a saberse nada de ella, hasta muchos años después, en que volvió a aparecer, teniendo aún la misma edad de cinco años que tenía en el momento de su desaparición. Los asombrados padres escucharon de labios de la niña que se había quedado dormida al pie de un peral. Allí la despertó un ser de blanco, que la llevó a una cueva, donde había una escalera por la que bajaron hasta llegar a un jardín donde había otros seres similares. ¿Se trata de seres intraterrenos, una realidad paralela o simple fantasía?.

Más tarde, la niña fue llevada al exterior de la cueva, hasta el lugar donde había sido hallada. Ella recogió la fruta y regresó a su casa. No era consciente de que hubieran pasado más que unas horas.

Existe otro caso, al que ya he hecho mención en anteriores ocasiones, pero que llama mucho mi atención y que se puede encuadrar de lleno en este tema.

Me refiero a la experiencia vivida por un Teniente Coronel de Aviación, llamado Sir Victor Goddard, de la R.A.F., cuando se hallaba efectuando un vuelo desde Edimburgo, Escocia, hasta su base en Andover, Inlaterra, viéndose envuelto en una extraña tormenta que le hizo perder la orientación.

Para tomar un punto de referencia que le permitiese orientarse nuevamente, descendió con su biplano Hawker Hart buscando el aeropuerto abandonado y en ruinas de Drem, que el piloto conocía muy bien. El biplano empezó a girar sobre sí mismo, convirtiéndose el descenso en una peligrosa caída.

El Teniente Coronel halló el aeropuerto, pero éste no se hallaba oscuro y abandonado, sino que estaba iluminado por el sol, en perfectas condiciones de uso y con personas enfundadas en monos de color azul, manipulando unos aviones pintados de color amarillo.

Recuperado el control de su aparato, pasó en vuelo casi rasante sobre ellos y le llamó la atención que no advirtiesen su presencia. Sorprendido remontó el vuelo y continuó su viaje. Esto ocurría en 1934.

Años más tarde, en 1938, el aeropuerto de Drem se reparó y volvió a ser utilizado como escuela de vuelos de la R.A.F., dados los rumores de guerra existentes. Los aparatos cambiaron su color plateado por el color amarillo.

Era lo que había visto Sir Victor Goddard sólo que lo había visto así 4 años antes de que ocurriese.

¿Hizo Victor Goddard un desplazamiento hacia el futuro, desde 1934 hasta 1938 y regresó a 1934?. ¿Por qué no fue advertida su presencia por los hombres que se hallaban sobre el aeropuerto, pese a que pasó en vuelo casi rasante?.

Si hubiera estado allí lo habrían avistado. Entonces, ¿sólo tuvo una “visión del futuro” pero sin presencia real?. ¿O sí existió presencia real, pero no era visible, por alguna causa?. Quedará siempre en el misterio.

Existen muchas sospechas de que la máquina del tiempo, (aparte de los viajes accidentales, imprevistos y no buscados), existe desde hace ya algún tiempo.

Pienso que ya se han realizado varios de esos viajes, con resultados variados y algunos de ellos desastrosos, aunque en lo que se refiere a algún experimento como el realizado tras la Segunda Guerra Mundial, por los Estados Unidos de América, en el desarrollo de La Campana (Die Glocke) de los nazis, podría tratarse más bien de viajes interdimensionales.

De que se ha seguido experimentando con La Campana tenemos el caso en 1965, de la “esperada” caída en Kecksburg y posterior recuperación de una cápsula u objeto que al decir de los escasos testigos que pudieron verlo de manera casi furtiva, tenía una forma casi idéntica a La Campana nazi. Estaban los militares esperando su caída, ¿por qué?. Es de suponer porque eran ellos los que la estaban utilizando y por tanto conocían su trayectoria de caída, su fecha y su lugar aproximado. Tardaron muy poco en acordonar la zona del estrellamiento, su recogida en un camión con una lona cubriendo el objeto y su posterior traslado a una base militar. Todo ello negado por las autoridades militares, por supuesto. A la infinidad de preguntas sobre este suceso de Kecksburg hay que añadir una: ¿de dónde venía?

Indicios. Siempre indicios, pero nunca la prueba clara y definitiva que nos saque de dudas. Lo que por otra parte es normal, cuando de militares y de experimentos de esta naturaleza se trata.

 

REFERENCIAS:

Paralipómenos de Jeremias, 7 (Apócrifo).

http://www.chronos.msu.ru/EREPORTS/mallett.pdf

http://www.tendencias21.net/Resuelta-una-de-las-mayores-dificultades-para-viajar-en-el-tiempo_a692.html

http://www.eluniversal.com.mx/articulos/58520.html

 
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