Aguila ha alunizado

AGUILA HA ALUNIZADO

por Angel Rodríguez Alvarez 

ggeifo@yahoo.com 

Parece que fue ayer y sin embargo ya han pasado bastantes años de la gesta llevada a cabo por tres hombres y el equipo técnico que participó en el Programa.

El mérito no fue sólo de los astronautas directamente implicados, obviamente, pues otros antes que ellos pusieron los fundamentos que iban a desembocar en el importantísimo momento en que el ser humano podría emular a sus dioses, poniendo el pie fuera de la Tierra, en un astro diferente a nuestro mundo: La Luna.

Esta última fase para alcanzar la meta se inició el 16 de julio de 1969. Del complejo de lanzamiento de Cabo Kennedy 39 A,  entre fuego, vapores y humo, haciendo temblar la tierra, y mientras miles de personas contenían el aliento, se levantaba hacia el cielo un imponente cohete Saturno 5, en cuya proa se hallaba una cápsula en cuyo interior iban los destinados a hacer cumplir aquel sueño. Sus nombres eran Neil Amstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin.

Mientras el cohete ascendía, buscando las estrellas, sus cuerpos se aplastaban contra los asientos de la cápsula, enfundados en sus trajes espaciales. Eran tres hombres que iniciaban un viaje que los iba a trasladar a otro mundo. Un mundo extraño y alucinante, no hollado antes por ningún ser humano, según la historia convencional. Ya nada iba a ser lo mismo a partir de ahora.

Durante varios días, los medios de comunicación hicieron un seguimiento permanente sobre el fantástico viaje, y lo que estaba sucediendo ocupó muchos momentos de coloquios y debates tanto en ámbitos especializados como en lugares de reunión pública como bares, peñas y otros sitios de encuentro y esparcimiento. Era el tema del momento. Era el Gran Tema.

Por aquel entonces me encontraba de vacaciones de verano del colegio, y en las horas anteriores al esperado momento, (pues se había comunicado que TVE iba a transmitir en directo el evento), estaba tremendamente nervioso, ansioso, impaciente, y fumaba un cigarrillo tras otro en una bonita boquilla negra, que me acababan de regalar.

Atardecía y después de merendar encendí el enésimo cigarrillo, mientras elevaba mi vista hacia el cielo, donde un sol que se encaminaba majestuoso hacia el ocaso, teñía el paisaje de una suave luminosidad dorada.

Todo muy tranquilo. Todo menos yo, a quien las horas se me hacían eternas.

Aquella noche de julio del 69, aquella hermosa noche iba a ocurrir algo que cambiaría la historia de la Humanidad, pero que las generaciones futuras no alcanzarían a entender su verdadero alcance.

Eramos 528 millones de personas desde todos los rincones del planeta quienes estábamos pendientes de aquella hazaña. Minuto a minuto el tiempo fue avanzando y por fin el momento ansiado llegó.

A través de nuestros receptores de televisión pudimos asistir a algo que iba a cambiar nuestra historia. Después de unos momentos de presentación y de un resumen de todo lo efectuado hasta el momento, en nuestras pantallas pudimos ver a un pequeño vehículo, el “Aguila”, que se iba acercando a la superficie gris y aparentemente desértica de nuestro satélite, la Luna.

Pero hubo un problema que mantuvo en vilo a todo el personal implicado en el desarrollo de la misión. En un tiempo no superior a un minuto, se encendieron todas las luces de alarma, que parecían anunciar un fracaso en las maniobras del alunizaje del vehículo lunar.

El culpable del desaguisado fue el computador que se hallaba en el vehículo espacial, saturado con la ingente información que recibía. Sin embargo, haciendo de tripas corazón, los responsables de la misión decidieron seguir adelante con las operaciones. El comandante de la misión, Amstrong, desconectó el ordenador que les llevaba en un desplazamiento lateral hacia un cráter plagado de rocas que les podía ocasionar serios problemas, y realizó manualmente las maniobras para el alunizaje.

Yo me mordía las uñas emocionado, aunque desconocía los problemas que se estaban presentando. La cosa se ponía fea e incluso el vehículo lunar volvió a ascender. Parecía que se iba a suspender todo, justo cuando ya se había llegado al término del viaje espacial. ¿Se iba a ir todo al traste?.

Entre un marasmo de frases de contenido técnico y con los nervios disparados a tope, se oyó una voz fuerte y con una claridad tal que no dejaba lugar para ninguna duda: “Aquí Base Tranquilidad. Aguila ha alunizado”.

Pronto llegó la respuesta desde la Tierra:

“Roger, Tranquilidad. Nuestros instrumentos nos indican lo mismo. Algunos de aquí han estado a punto de quedarse sin respiración, pero ahora ya se encuentran mejor. ¡Muchas gracias!”.

Habían llegado a las 2118 horas (hora española) del 20 de julio. Horas más tarde, Amstrong comenzó a descender por la escalinata del Aguila y más tarde lo hizo Aldrin.

Cuando Amstrong pisó el suelo lunar pronunció aquella famosa frase: “Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran paso para la Humanidad”.

Miré el reloj. Eran las 03 horas y 56 minutos del día 21 de julio de 1969, cuando yo disfrutaba de mis vacaciones de verano, situación que me permitió ser testigo emocionado de aquella gesta maravillosa.

Salí a la calle, mirando hacia el firmamento estrellado, donde apenas se veía una pequeñísima porción de la Luna. Aspiré con fuerza el aroma perfumado de aquella madrugada de verano.

Envié un pensamiento hacia aquellos héroes que se hallaban ahora en ese lugar. Yo sentía una emoción extraña. Me sentía feliz. Muy feliz.

Hasta aquí todo normal, si lo encuadramos dentro de las numerosas misiones que se llevaron a cabo por parte de la NASA y posteriormente por las agencias espaciales de los diferentes países, agencias que se han ido conformando a lo largo de los años.

Pero estamos hablando del primer paso del ser humano fuera de la Tierra. No es cualquier cosa. Nada menos que un paseo por otro mundo y las implicaciones que esto tiene en la Historia de la Humanidad.

Decía al principio que esta gesta, esta llegada a la Luna por primera vez, no iba a ser valorada en su verdadera dimensión por las generaciones siguientes a esos años. Y así ha sido, efectivamente.

Bueno, en principio eso era de esperar, sabiendo como son esas generaciones y la falta de ilusión que tienen en casi todo.

Pero en su día, la cosa tenía una importancia tremenda, sobre todo porque esa Conquista Espacial nació, (en lo que se refiere particularmente a este hecho de la llegada al satélite de la Tierra) de una confrontación, inscrita en lo que se dio por llamar Guerra Fría entre los Estados Unidos y la entonces llamada Unión Soviética.

Que los soviéticos hubieran sido los primeros en enviar a un hombre al espacio y en llegar a la Luna a través de un viaje no tripulado hizo que los estadounidenses se estremeciesen y se sintiesen tremendamente humillados. Esta humillación fue determinante para el Proyecto Apolo, que pretendía llegar a la Luna pero con astronautas, y hacerlo antes que nadie.

"Nuestra nación debe proponerse el objetivo de enviar un hombre a la Luna y hacerlo volver sano y salvo, antes de que termine este decenio".

Esta frase fue pronunciada por el entonces Presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy, en un discurso que hizo vibrar esperanzado el corazón de los hasta ahora humillados estadounidenses el 25 de mayo de 1961.

"Con este objetivo quedará marcado un nuevo rumbo para América en el futuro",- añadió.

Este hombre estaba extraordinariamente impresionado por el impacto que en su pueblo había producido el primer vuelo orbital realizado por los rusos y no, como ellos habían esperado, por los norteamericanos. La puntilla les llegó cuando el cosmomauta soviético, Yuri Gagarin , en su cápsula Vostok I realizó su histórico vuelo.

El liderazgo internacional, hasta entonces ostentado por los Estados Unidos estaba en serio peligro y había que hacer algo y pronto.

Hubo muchas discusiones, se analizaron los pros y los contras de la empresa, se consultaron científicos, consejeros, el Congreso y un sin fin de organismos, hasta que se decidió que el Programa Apolo era necesario y en el que debía comprometerse todo el país. Era una cuestión de dignidad nacional y era otras muchas cosas.

Todo cuanto decimos es importante tenerlo en cuenta, pues esa humillación sufrida por el pueblo de los Estados Unidos, esa necesidad de ganar esa carrera espacial, ese liderazgo en peligro, es lo que hizo que los partidarios de la Teoría de la Conspiración argumenten que en realidad la llegada de los estadounidenses a la Luna no se llevó a cabo nunca, que todo fue un montaje preparado para acabar, como fuese, con la primacía ostentada por los soviéticos en la Conquista Espacial.

¿Es posible que quienes afirman esto estén diciendo la verdad?. ¿Fue todo una película montada sobre un decorado simulando la superficie de Selene, pero sin que los astronautas hubiesen abandonado en ningún momento el planeta Tierra?.

Parece una locura. Pero hay muchas más cosas que en torno a este programa Apolo y en general en todo cuanto afecta a la Luna, y últimamente también al planeta Marte, próxima meta espacial, también parecen una locura. Una verdadera locura.

Y dentro de esa locura tenemos no sólo la posibilidad de que todo el Programa Apolo haya sido un montaje, sino una afirmación sorprendente en la que se dice que los astronautas sí llegaron a la Luna, pero que allí "les estaban esperando". Que en la Luna se encontraban unos seres, que los que creen en esta variante de la historia dicen que eran extraterrestres, y que las comunicaciones entre los astronautas y la Tierra fueron censuradas.

Bien. Esta es una historia que todos cuantos nos dedicamos a estos temas conocemos muy bien, pero que no ha sido demostrada su veracidad hasta el día de hoy.

Y los nazis en la Luna. No nos olvidemos de este tema, tan controvertido y en principio tan fantasioso.

Claro que a veces, (con demasiada frecuencia tal vez), la realidad supera a la ficción.

Existe quien dice que simplemente los astronautas no fueron a la Luna y que las imágenes fueron tomadas en un decorado. Pero al mismo tiempo afirman que paralelamente a estas imágenes falsas, se estaban produciendo otras imágenes de los verdaderos astronautas sobre la superficie lunar, sólo que estas verdaderas imágenes eran muy diferentes a las que se estaban presentando a la opinión pública. ¿Por qué dos tipos de imágenes, unas reales y otras pertenecientes a un montaje?. Pues se dice que las reales, las tomadas sobre la Luna mostraban una serie de construcciones artificiales no hechas por el ser humano terrestre. Y estas imágenes debían ocultarse al resto del mundo.

Y añaden los conspiranoicos que las construcciones lunares fueron destruidas mediante explosiones que se hicieron para borrar todo rastro de las citadas construcciones. Se habla de muros, edificios tipo almacenes, hangares, torres y otras misteriosas estructuras..

Y tecnología. También había, supuestamente, una avanzadísima tecnología que fue recogida por los astronautas para apropiarse de ella y evitar que otros la obtuvieran.

Bien. Esto suena a una historia excesivamente elaborada, aunque al mismo tiempo me recuerda lo que sucedió al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando los aliados se apropiaron de una avanzada tecnología que habían desarrollado los nazis, mediante la Operación Paperclip y similares. Es como si la historia se repitiese, (o continuase) pero esta vez sobre la Luna,

Ken Johnston es uno de esos personajes sobre los cuales uno no sabe a qué atenerse. No se sabe si son “rebeldes” contra la Agencia Espacial NASA o si forman parte de una comedia elaborada para crear desinformación, presentándose como tales rebeldes, pero al servicio de aquellos a quienes aparentemente intentan desenmascarar.

Este hombre que es el ex director del Departamento de Control de Datos y Fotos del Laboratorio de Recepción Lunar de la NASA, o sea, el hombre por cuyas manos pasaban las fotografías tomadas sobre la Luna, hizo unas curiosas y sorprendentes declaraciones a la opinión pública en el año 2007.

A través de esas declaraciones se llegó a saber que los astronautas se encontraron sobre nuestro satélite, unas ruinas muy antiguas, de claro origen artificial. También hallaron una tecnología desconocida sobre el control de la gravedad. Se hicieron muchas fotografías y la NASA ordenó a JOHNSTON que las destruyera, (?), orden que no cumplió, según dice.

Este hombre escribió un libro, siendo coautor un ex consultor de la Agencia Espacial Richard C. Hoagland, y el consultor de ingeniería aeroespacial Mike Bara. El libro se titula “Dark Misión: La Historia Secreta de la NASA”.

Esto no es una garantía de veracidad, pues se puede escribir ciencia-ficción, haciéndola pasar por hechos reales, o se puede formar parte de la acción de desinformación a la que tan acostumbrados nos tienen los organismos oficiales de todo el mundo. Pero hay que tenerlo en cuenta.

En ese libro presentó fotografías que, de ser reales, son sobrecogedoras.

Otro personaje, trabajando para la NASA en la misma línea, llamado Alan Davis, ingeniero de telecomunicaciones, contratado por NASA en las instalaciones de Antigua, junto a otros 150 técnicos, encargado de la recepción de las imágenes que se filmaban “allá arriba”, habla de esas construcciones artificiales que él mismo vio en las filmaciones, confirmando cuanto habían comentado otros.

¿Es pues la Luna un lugar que esconde, (o escondía) secretos de una antiquísima civilización, tal vez terrestre o tal vez de origen extraterrestre?.

Nadie se pone de acuerdo y hasta el momento sólo podemos hablar de elucubraciones, como sucede siempre con estos temas.

Y no dejemos de lado a lo que parecen ciudades móviles, es decir, estructuras de color claro, circulares, con cúpulas, que desaparecen de un lugar para aparecer sorprendentemente en otro. ¿Estructuras circulares con cúpula, que se mueven de un lugar a otro?. Se habla de más de doscientas.

¿Aeronaves tal vez?.

Algo hay en ese lugar que no está nada claro, aunque como es evidente, las autoridades y agencias que están implicadas en este asunto no están dispuestas a esclarecer las cosas, sino exactamente todo lo contrario.

El interés, después de mucho tiempo, pues debemos recordar que después del Programa Apolo la NASA “perdió todo interés” hacia nuestro satélite, y dando a entender que lo que verdaderamente le interesaba ahora es la exploración de Marte, renace por parte de chinos y japoneses, que parece que intuyeran que en la Luna hay algo más que simples pedruscos y mucho polvo gris.

La NASA dice, al mismo tiempo, que en Selene existe agua y violando claramente una de las leyes sobre el uso del espacio exterior por parte de las naciones de la Tierra que prohíbe la modificación ambiental de cualquier cuerpo espacial, (¿), lanzó un proyectil, dentro de la Misión LCROSS, (octubre del 2009) que explosionó en la parte sur del satélite, buscando que, al existir poca gravedad, se elevase una gran columna de material lunar que pudiese ser examinada para confirmar la presencia de agua, originando un cráter de 8 kilómetros de ancho y muy profundo.

Aquí nuevamente entran los conspiranoicos para decir que la explosión se produjo para destruir “algo” que convenía ocultar a los chinos y a los japoneses y a todo el mundo en general, ocultando o disfrazando el hecho con la excusa de una confirmación de la existencia de agua, que se presume (y parece haber sido confirmada) en gran cantidad en ese hemisferio Sur.

125 naciones han firmado ese Tratado del Espacio Ultraterrestre, que exige que la Luna y otros cuerpos celestes no puedan ser empleados militarmente con la construcción de bases de esa naturaleza, instalaciones y fortificaciones y todo tipo de maniobras militares.

Conociendo como conocemos a los Estados Unidos de América, es dudoso que ellos vayan a respetar ningún tratado que no coincida con sus intereses.

Los conspiranoicos van más allá y afirman que la explosión realizada por LCROSS es una clara manifestación de hostilidad contra supuestas civilizaciones que existirían según ellos en la cara oculta de la Luna.

Presiento que sí existe alguna o algunas bases en la cara oculta de la Luna, pero sospecho que no son, precisamente, extraterrestres.

Como prueba de que los Estados Unidos y Rusia, (y en su día la Unión Soviética) no tienen la mínima intención de cumplir ningún tratado que no convenga a sus intereses y que todo acuerdo en sentido contrario es para ellos papel mojado, no tenemos más que leer lo que dice el capítulo IV de ese Tratado del Espacio Ultraterrestre, que dice:

“Los estados Partes en el Tratado se comprometen a no colocar en órbita alrededor de la Tierra ningún objeto portador de armas nucleares ni de ningún otro tipo de armas de destrucción en masa, a no emplazar tales armas en los cuerpos celestes y a no colocar tales armas en el espacio ultraterrestre en ninguna otra forma”.

Bien sabemos que estas potencias de las que hablamos han colocado en  torno a la Tierra armas formando un escudo que en el caso americano el sistema recibe el nombre de Guerra de las Galaxias, (oficialmente llamado SDI o Strategic Defense Iniciative), con rayos láser y de partículas diseñadas para destruir cabezas nucleares soviéticas en el caso americano, cuyo objetivo es actuar desde el espacio contra cualquier país que les resulte hostil, e interferir desde ese lugar cualquier lanzamiento de misiles contra su territorio en su trayectoria orbital

En marzo de 1983 Ronald Reagan anunció la determinación de su país en desarrollar este escudo, aunque después de estudios y cálculos varios se habló de la dificultad de llevarlo a cabo, pues suponía un enorme esfuerzo económico que lo hacían prácticamente inviable. Claro que la credibilidad que este campo merecen los estadounidenses no es muy alta, precisamente, y se dice que, al menos en parte, ya se ha puesto en marcha.

Pero volvamos a la superficie lunar y veamos que es lo que podríamos tener allí.

Según las elucubraciones realizadas, y de momento no pasan de ser eso, simples elucubraciones, tendríamos  tres cosas diferentes juntas en el mismo lugar: supuestos extraterrestres, bases nazis que se habrían establecido en la Luna en el año de 1942 y unas ruinas milenarias, que no fueron construidas por el ser humano terrestre.

Las tres cosas son negadas por la NASA, que dice que lo que se sabe sobre la Luna es lo que se ha dado a conocer a la opinión pública y nada más.

La edad de la Tierra y de la Luna es 4.600 millones de años, es decir que tienen la misma edad.

Existen varias teorías que tratan de explicar la formación de la Luna, generalmente “desprendida de la Tierra”, o formada junto con la Tierra de un anillo de vapores similar al que formó nuestro mundo, e incluso se ha pensado que nuestro satélite era un cuerpo celeste errante que fue atrapado por la gravedad de la Tierra, pero la más aceptada hasta ahora es la que dice que un planeta del tamaño de Marte chocó con la Tierra, (Teoría del Gran Choque), desprendiéndose gran cantidad de material, formando una nube o anillo de materiales que al enfriarse y aglutinarse formaron la Luna.

Ambos cuerpos resultantes de la gigantesca explosión, la Tierra y la Luna, compartirían gran cantidad de materiales.

Llama la atención el enorme tamaño de la Luna considerando el pequeño tamaño de la tierra, que hace pensar a muchos que, en realidad, se trata de dos planetas gemelos, un sistema binario.

Existen muchas anomalías que sorprenden a los científicos y que ha hecho que algunos lleguen a plantear la hipótesis de que Selene sea un satélite artificial, creado por una avanzadísima civilización. Dos científicos rusos llamados Mijail Vasin y Alexander Sherbakov, pertenecientes a la Academia Soviética de Ciencias publicaron su teoría en la revista Sputnik, en la década de los 60, afirmando que es un planetoide hueco y no un cuerpo natural. Añaden que esta gigantesca “máquina espacial” o nave fue puesta en órbita hace muchos siglos alrededor de nuestro planeta.

Según esta hipótesis, estos seres habrían habitado el interior del satélite, y desde allí habrían actuado sobre la Tierra y sus habitantes, utilizándola como una gigantesca estación espacial.

Serían estos seres, tal vez, los constructores de las ciudades y estructuras de todo tipo existentes sobre la superficie de la Luna, y que los Estados Unidos se habrían encargado de destruir, para ocultar su existencia a la opinión pública.

Pues de momento es sólo una hipótesis.

Dentro de la teoría de la Gran Colisión entre un planeta similar en tamaño a Marte y la primitiva Tierra, aún sin terminar de solidificarse, se está aceptando cada vez más entre los científicos que en realidad como resultado de la colisión se crearon dos lunas, una más pequeña que la otra.

La pequeña, de un tercio de tamaño de la grande terminó colisionando con la Luna grande y como lo hizo a una velocidad muy lenta, en comparación a las velocidades de las colisiones espaciales, (se realizó a una velocidad subsónica, menor de 1.000 kilómetros por hora, por lo que se produjo lo que llaman una acreción, o agregación de materia, de forma que lo que conocemos como “cara oculta de la Luna” pertenece a la Luna pequeña y la cara visible pertenece a la Luna grande.

Eso explica las enormes diferencias entre una cara y otra, pues en la visible se ven cráteres y llanuras y en la cara oculta se ven grandes alturas y un paisaje totalmente diferente.

La noticia apareció en un artículo de “NATURE”, y de momento, como decimos, no ha sido probada, pero es de general aceptación.

El investigador principal de la Misión GRAIL, David Smith dice que “es una idea intrigante y sería una forma de explicar una de las grandes perplejidades del sistema Tierra-Luna; la extraña naturaleza asimétrica de la Luna. Sus lados (visible y oculto) son sustancialmente diferentes".

La Misión GRAIL de la NASA, fue enviada en el mes de septiembre de 2011 de nombre GRAIL (Gravity Recovery and Interior Laboratory) y se encarga de estudiar el interior de la Luna y determinar si efectivamente son dos satélites incrustados, formando uno solo. También indagarán sobre otros misterios de nuestro satélite, que al parecer son muchos y muy excitantes.

Es curioso observar cómo sobre esos tiempos primitivos algunos pueblos hablaban de que la Luna procedía de la Tierra, de quien se había desprendido, y los griegos hablan de una época en la que “no había Luna”, y llamaban a los seres de esa época “pre-selenitas”.

Evidentemente, cuando no había lunas tampoco había habitantes, por lo que se trata de mitos y leyendas.

Entre esas leyendas no faltan las que cuentan que antes de la Luna actual hubo otras dos Lunas que fueron atraídas hacia la Tierra y acabaron estrellándose contra nuestro mundo. Según estas leyendas, la Luna actual habría venido del exterior siendo atrapada por la Tierra, lo que podría entenderse que nos hablan de la llegada del planeta que colisionó contra la Tierra y creó esas dos lunas que posteriormente se unieron formando una sola.

Si bien dada su edad no podría ser una construcción de origen artificial y sobre todo si se confirma esa acreción o “incrustación de la luna pequeña en la Luna grande”, sí puede haber sido utilizada casi con seguridad por quienes pudieran dirigirse hacia la Tierra y que la utilizasen como una especie de base para desde allí realizar frecuentes incursiones hacia nuestro mundo, pero yo me inclino a pensar que fueron los antiguos habitantes de nuestro planeta, civilizaciones desaparecidas pero que alcanzaron un alto grado de evolución antes de que esas civilizaciones se destruyesen o desapareciesen por las causas que hubieran sido.

Si se trata de seres procedentes de otros mundos, ellos muy bien podrían ser esos dioses que nos crearon y de los que hablan todas las religiones con relatos prácticamente idénticos unos de otros.

¿Serían las ruinas de esos seres lo que la NASA trataría de destruir para seguir ocultando una verdad que ellos no desean que llegue a ser de conocimiento del público?.

¿O serían bases creadas más recientemente por seres de aquí de la Tierra, en época reciente, en los años de la Segunda Guerra Mundial?. ¿Será cierto que los nazis llegaron a la Luna y establecieron algún tipo de base o estación lunar?.

Los Estados Unidos y la Unión Soviética llegaron a desarrollar sus respectivos programas espaciales de manos de los nazis capturados al finalizar la guerra, tal y como todos sabemos, a través de la Operación Paperclip y otras similares en otras potencias, pues tales potencias no estaban dispuestos a dejar de aprovechar los grandes conocimientos científicos desarrollados por los científicos nazis por muy criminales que hubiesen sido.

 “El día de hoy será decisivo en la historia de la técnica; con nuestro cohete hemos alcanzado el espacio libre y, por primera vez, lo hemos utilizado como puente entre dos lugares de la Tierra. Este 3 de octubre de 1942 es el primer día de una nueva era en la técnica de los viajes: la era de los viajes espaciales”.

Fueron estas palabras las pronunciadas por el científico nazi Wernher von Braun, que desde niño estaba obsesionado con la idea de los viajes por el espacio y la colonización de otros mundos. Ese día, 3 de octubre de 1942 fue celebrado por todo lo alto. En la fiesta que celebraron, Domberger, su jefe militar, durante un vibrante y emocionado discurso preguntó:

“¿Son conscientes Vds. de que hoy ha nacido la nave espacial?”.

Von Braun le había dicho a Hitler que tardaría de cinco a diez años en tener todo listo para el desarrollo de sus proyectos espaciales, tiempo que al Fürer le pareció excesivo, aunque Von Braun dio ese plazo para ser prudente, pero tardó mucho menos de lo que había afirmado.

 Werner Von Braun recibió por sus trabajos al servicio del Tercer Reich la más alta condecoración en 1943.

El programa espacial americano fue puesto en manos de Von Braun y su equipo de ingenieros, llegando a ser el primer director del Marshall Space Flight Center.

Así pues fue un equipo de nazis, con Braun que era un ex oficial de las siniestras SS a la cabeza quienes llevaron a los Estados Unidos a la Luna.

¿Quién puede dudar de que esos mismos nazis no hubieran llegado ellos solos al satélite?.

Si todo cuanto se dice de las aeronaves discoidales nazis, (Haunebu y Wrill) es cierto, existen muchas posibilidades de que hubiesen llegado a la Luna y hubiesen establecido alguna base en ella. Pero establecer una base en los años 40 del siglo pasado, por muy adelantados que los nazis hubiesen estado, hubiese supuesto una vida muy precaria y casi imposible, por no decir absolutamente imposible en la superficie del satélite y seguramente no hubiesen sobrevivido durante mucho tiempo, a menos que gran parte de los supervivientes del III Reich tuviesen planificado todo mucho antes de que finalizase la Guerra y se hallasen en condiciones de establecer bases en Sudamérica, (se habla incluso de la Antártida), que hubiesen permitido a los nazis ir y venir, así como aprovisionar a esa y a otras bases tanto en la Luna como en cualquier otro sitio.

Todo esto no está demostrado en absoluto y por tanto entra dentro de lo que se considera ficción. Mientras no haya una corroboración de cuanto decimos, todo se queda en elucubraciones.

Estas elucubraciones han dado pie a una película “IRON SKY”, que trata este tema ampliamente y que esperemos que sea sólo eso: ficción cinematográfica.

Nazis no, tal vez, pero se habla de otra posibilidad: que en la Luna estuviesen esperando a los astronautas estadounidenses del Apolo XI y a las misiones que siguieron dentro de ese Programa, unos seres supuestamente extraterrestres, que les invitaron a abandonar el satélite y que hizo que la NASA interrumpiese o "perdiese interés" por los viajes a nuestro satélite durante mucho tiempo, pues la amenaza era bastante seria.

¿Qué hay de cierto en todo esto?.

¿Hubo realmente espectadores de otros mundos que asistieron como testigos del importante momento que supuso la llegada del ser humano a la Luna?.

Históricamente, (desde el punto de vista de la Ufología), se va admitiendo cada vez más que en un pasado remoto seres de otros mundos que habitaban el nuestro decidieron modificar genéticamente al Homo Erectus para crear el Homo Sapiens, con objeto de crear algo así como un esclavo que trabajase para ellos y realizasen aquellos trabajos que resultaban penosos para esos seres. De la condición de esclavos intentamos pasar a la de seres libres, toda vez que esos seres dejaron la Tierra y teóricamente pasamos a ser dueños y señores de nuestro planeta.

“¡Oh hombres!, no fue la mezcla de sangre y respiración el comienzo y la sustancia de vuestras almas, aunque vuestro cuerpo terrenal esté formado de esas cosas. Vuestra alma procede de otro lugar.”

Empédocles de Agrigento.

Pero muchos consideran que sólo somos libres en apariencia. Que ellos nunca se han ido del todo y que algún día regresarán para reclamar su puesto en este mundo.

Todas las religiones lo expresan así, con palabras más o menos parecidas y todas insisten en ese “regreso”, ya sea las que esperan a un Mesías como a las que nos hablan del regreso de los dioses, que ellos esperan impacientes.

Para muchos, ese regreso se producirá en el año 2012, en el Solsticio de Invierno, es decir, el 21 de diciembre de este año.

Cuentan los partidarios de la Teoría de la Conspiración, que en un cráter de la Luna, cercano al lugar del alunizaje del Aguila del Apolo XI, les estaban esperando dos aeronaves circulares que aterrorizaron a los astronautas cuando se percataron de esa presencia y lo comunicaron al control de Tierra. Se habla de una comunicación Tierra-Luna que fue supuestamente censurada, en la que se hablaba de esa presencia.

Y también se dice que los dichos extraterrestres comunicaron a los astronautas que deberían abandonar el satélite y no volver por allí, y que esta advertencia fue hecha en tono amenazador. Esa sería la causa, añaden, de que la NASA mostrase un total desinterés en volver a la Luna, una vez concluido el Programa Apolo.

También se comenta que Amstrong y Aldrin sufrieron serios problemas de carácter mental, hasta el punto de que nunca volvieron a ser los mismos, de la impresión tan fuerte que recibieron.

Pero no parece que esto último sea cierto y de lo demás existen muchas dudas, pues nada se ha probado que confirme esos hechos.

Aldrin continuó su vida normalmente, participando en programas de televisión y realizando anuncios publicitarios, mientras que Amstrong, que siempre fue muy reservado y nada amigo de tener una vida social ni siquiera medianamente normal, continuó con sus clases y participó en diversos congresos y conferencias, lo que no demuestra que estén desahuciados como algunas informaciones pretenden.

Si realmente ocurrieron los hechos tal y como se cuenta, habría que pensar que a nuestros “creadores” no les hace ninguna gracia que salgamos de nuestro planeta-prisión en el que nos tienen, y que temen que la humanidad exporte al espacio su agresividad, de sobra demostrada. Pero no olvidemos que estamos hechos a su imagen y semejanza, que somos algo así como seres híbridos, semidioses o algo parecido y que para agresivos los dioses, que desde la más remota antigüedad tienen entablada una gran confrontación en todo el universo, que en términos religiosos muchos investigadores compararían con una guerra entre las fuerzas celestiales y las fuerzas que se rebelaron y que formarían las legiones del Mal. En el medio estaríamos nosotros los habitantes de este sufrido planeta.

Sea como fuere, el caso es que dicen los que lo dicen, que en la Luna había gente (gente extraña y ajena a nuestro mundo), esperando a los astronautas de la NASA y que no fuimos bien recibidos.

Durante muchos años, a partir del último Apolo enviado, (el Apolo XVII), la NASA decíamos que se “desinteresó” por la Luna.

Sin embargo son muchos los factores que obligaron a dejar temporalmente aparcado el Proyecto, dejando a un lado lo de los supuestos extraterrestres y sus amenazas. Factores entre los que no debemos olvidar el principal obstáculo que la Agencia Espacial estadounidense se encuentra periódicamente, que es el del presupuesto que se destina a los diferentes proyectos y que es un presupuesto que va menguando paralelamente al interés que estas misiones en el espacio van disminuyendo en el público, que centra su interés en otras cosas. Porque el interés del público por el espacio cayó en picado y las nuevas generaciones miran hacia otro lado.

Grave error. El futuro de la Humanidad no es el planeta Tierra, o no es sólo el planeta Tierra.

La NASA tiene que hacer verdaderos esfuerzos para convencer a su gobierno de que la Conquista Espacial es algo de una importancia extraordinaria y de que la supervivencia de la humanidad depende de nuestros avances en ese campo, pues la vida en la Tierra está amenazada y por tanto amenazada está nuestra existencia, que pende de un hilo.

Diversas son esas amenazas que nos obligan a expandirnos por el Cosmos, y a diversificar nuestro hábitat, desde las ambientales, (terremotos, volcanes, eras glaciales, tormentas solares que pueden enviarnos a la Edad Media en cuestión de días, desestabilización del planeta, y la temible y esperada caída de un gran cuerpo celeste que puede barrer la vida de nuestro mundo para siempre y que lo extraño es que todavía no haya sucedido), hasta nuestra propia capacidad de suicidarnos con nuestro arsenal nuclear o con nuestras armas químicas y sobre todo las peligrosísimas armas biológicas.

No son peligros supuestos. No son imaginarios. Son muy reales y cualquier cosa puede pasar en nuestro mundo.

De lo destrozado que tenemos nuestro medio ambiente mejor ni hablamos y cualquier reacción en cadena podría darse en cualquier momento, si muchos de los factores existentes en nuestra contra se suman y se “disparan”.

Así que muchos son los motivos para seguir explorando el espacio y la mejor manera de empezar es hacerlo por la Luna, estableciendo allí colonias lunares que nos sirvan de lanzaderas hacia otros lugares, como Marte, por ejemplo.

Algunos expertos y algunos astronautas son partidarios de olvidarnos de la Luna y centrar todos nuestros esfuerzos en dirigirnos a Marte y establecer allí la primera colonia humana. Es cuestión de opiniones.

Estas colonias, humanas o tal vez robotizadas al principio, comenzarán a establecerse, según la NASA en el año 2020 y según los rusos, ellos lo harán en el 2030.

Otros países están tratando de hacer lo mismo, particularmente China, India y el Japón. Falta saber si todos irán por libre o si se formarán asociaciones entre países para llevar a cabo todos estos proyectos en conjunto. Seguramente habrá de todo, pero en este terreno sería un gravísimo error que la Humanidad no actúe como un todo. La experiencia nos enseña que la estupidez humana es infinita así que pocas esperanzas tenemos de que se actúe inteligentemente o si nuestro proverbial egoísmo no se impone, como siempre.

La mayor dificultad para el establecimiento de una colonia lunar, que la hacía poco viable, era el peligro de las radiaciones, pues al no haber atmósfera , los colonos estarían expuestos a esos mortíferos rayos. Pero gracias a Dios, hemos tenido una inmensa suerte que ha acabado con ese problema y que es de vital importancia.

En el transcurso de reconocimientos fotográficos y de cartografiado de la superficie lunar, se han descubierto unas cuevas o pasadizos de lava vitrificada, que se internan en el interior del satélite, con una capacidad, por su anchura y su profundidad, para crear en su interior bases para el establecimiento de una colonia resguardada del peligro de las mortíferas radiaciones, que las hacen ideales para ese propósito. La mayor dificultad ya no existe.                                                        

La segunda dificultad, el agua, también ha desaparecido, pues la explosión provocada por la LCROSS, (no parece, por tanto un ataque contra nada ni contra nadie), ha descubierto que en la Luna, al menos en los Polos, existe más agua que en la región americana de Los Grandes Lagos.

El resto de necesidades se irán superando progresivamente.    

Pese a que las  presiones sobre la NASA de todo tipo de instituciones sociales, políticas y económicas son tremendas para que abandone su idea de regresar a la Luna en el año 2020 e incluso de las declaraciones de sus dirigentes se desprende que se va a buscar como objetivo Marte o un asteroide, dejando abandonada la idea de la colonia lunar, no me cabe duda alguna de que sí se van a llevar a cabo colonias en nuestro satélite.

Sobre todo porque Rusia, India, Japón y otras agencias espaciales están decididas a que sea así, e incluso por parte de Rusia se propone una alianza o un proyecto común entre todos para que sea una realidad, aunque esa cooperación despierte mi escepticismo. No creo que los Estados Unidos se vayan a quedar al margen, pues por importante que sea Marte y llegar a un asteroide, una base o plataforma que sirva como trampolín en la Luna para alcanzar los otros objetivos reduciría mucho los costes y facilitaría esa conquista de otros cuerpos celestes.

Sea como fuere, los preparativos para la misión a Marte ya están en marcha a toda máquina, y ya están designados los primeros astronautas, escogidos entre pilotos, especialistas en educación y especialistas de misión, que irán hacia ese planeta.

Esos astronautas son:

José Hernández Moreno, Shane Kimbrough, Joe Acaba, Bobby Satcher, Chris Cassidy, Tom Marshburn, Ricky Arnold, Dottie Metcalf-Lindenburger, Randy Bresnik , Jim Dutton y Shannon Walker.

Se baraja la posibilidad de hacer un viaje “sólo de ida”, es decir, sin regreso posible a la Tierra, lo cual me recuerda el supuesto viaje realizado por un Haunebu con nazis alemanes y japoneses durante la 2ª Guerra Mundial, si bien eso nunca se ha demostrado como real, pero el sistema sería el mismo: ir para no volver.

¿Les esperaría pues la muerte a esos astronautas?.

No. De ninguna manera. Ellos no quedarían abandonados a su suerte, como víctimas enviadas a un sacrificio seguro. Estos astronautas y posiblemente los que les siguieran en otras misiones posteriores se quedarían allí como avanzadilla de la colonia marciana que se iría formando poco a poco. Pero serían avituallados con frecuencia, de manera que siempre tuvieran cubiertas todas sus necesidades.

Si se hiciese así, los astronautas que irían en ese viaje de "no retorno" serían cuatro, distribuidos en dos naves diferentes, cada una de ellas con todo lo necesario para la supervivencia y a la espera de empezar a recibir los siguientes envíos y otros astronautas para comenzar la construcción de esa colonia o base.

Los cuatro astronautas deberían ser ya mayores, lejos de la edad normal de reproducción, dado el carácter de la misión. Uno de ellos debería tener conocimientos médicos.

A partir de ahí, la colonia crecería y crecería, y con el tiempo tal vez los viajes se realizasen de ida y vuelta. Pero la vuelta parece no tener mucha importancia. Da la impresión de que alguien pretende “escapar” de la Tierra para siempre.

La primera colonia marciana se pretende que se instale en el año 2030, justo cuando los rusos quieren hacer su colonia lunar.

Los motivos para esa urgencia en colonizar Marte es el de siempre: el peligro de que en la Tierra las cosas se pongan feas y haya que poner a parte de la Humanidad a salvo de nuestra desaparición.

¿Habrá alguien esperándonos en Marte, lo mismo que se dijo que lo había en la Luna?.

Parece que no, pero nunca se sabe.

 

 

Fuentes:

·        Libro: PROYECTO APOLO de Werner Büdeler. Editorial Sagitario SA. Barcelona1969

·        http://axxon.com.ar/zap/178/c-Zapping0178.htm

·        Ciencia NASA.

 

 

 
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