Vestigios de un mundo Perdido

 

► Milenarias representaciones artísticas de animales prehistóricos
plantean un enigma.
 
 
 
     Según nos lo explican los textos académicos, los dinosaurios lideraron la Tierra durante la Era Mesozoica (periodos Triásico, Jurásico y Cretáceo), hace entre 250 y 65 millones de años, y nuestros primeros antepasados recién aparecieron en el mundo durante la Era Cenozoica, hacia finales del Plioceno, hace de eso, como mucho, unos cuatro millones de años. Con lo cual queda en claro que, separados de hecho por un abismo de tiempo, hombres y dinosaurios nunca pudieron haberse cruzado en el camino.
 
     Sin embargo, como alguna vez el sabio francés Jacques de Morgan declaró con mucha razón:”En la prehistoria tiene uno que ser siempre muy desconfiado con respecto a las fechas”.
 
 
¿Mera fantasía del artista?
 
     El “hombre de las cavernas” llegó al arte plasmando modelos, y aunque en determinado momento él hubo dotado a su obra de tal o cual carga simbólica, esto no invalida el cuestionar cómo pudo en definitiva tener alguna vez a su alcance tales modelos primarios si se suponen éstos inexistentes, o mejor dicho extintos.
 
     En rigor, hablar en tal caso de “mera fantasía del artista” es sin duda un disparate. Pero, ¿cómo explicamos entonces aquellas representaciones de animales prehistóricos que, en pinturas, grabados y estatuillas, han llegado hasta el presente como legado de desconocidos artistas de nuestro más remoto pasado?
 
     Veamos algunos ejemplos.
 
     En 1924, la expedición arqueológica Doheny descubrió en el Cañón de Hava Supai (Arizona, USA) una pintura mural que representa fielmente a un enorme edmontosaurio que, hasta donde sabemos, se extinguió hace unos sesenta millones de años...
 
 
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     En Australia, una pintura rupestre de los aborígenes del extremo norte de Queensland muestra a un monstruo lacustre conocido como Yarru (o Yarrba), es cual es rodeado por un grupo de cazadores dispuestos a acabar con él. La bestia es representada en movimiento, ocasionando el desplazamiento de las aguas en forma de olas, y su parecido con un plesiosauro es decididamente asombroso…
 
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     Otro “monstruo marino” desaparecido hace millones de años, el mosasaurio, ha sido también inexplicablemente pintado con buen detalle en una urna hallada en Caria, Asia Menor, cuya antigüedad data del 530 a.C. Comparemos la milenaria imagen con una que muestra la apariencia de tal criatura según las modernas investigaciones paleontológicas:
 
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     Y por la misma zona, otro descubrimiento no menos llamativo tuvo lugar en 1971, luego de una avalancha que afectó el pequeño pueblo de Girifalco, cuando salieron a la luz unas sorprendentes figuras de terracota, al igual que restos de vasijas, cuya notable semejanza con la imagen de un estegosaurio no puede a nadie pasarle desapercibida…
 
 
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     Pero además, el estegosaurio parece haber sido un “modelo” bien dispuesto a “posar” para los artistas del mundo antiguo, ya que su inconfundible forma también quedó registrada para la posteridad en otros sitios, como por ejemplo en un relieve sobre una columna de un templo de la cultura Khmer de Caboya…
 
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     Y eso sin olvidar aquella talla de piedra hallada en Big Sandy River, Oregon, USA.
 
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     Para colmo, es evidente que los artistas del pasado no han sido de mucha ayuda para los modernos paleontólogos, ya que ignorantes de “lo inconveniente de su obra”, dejaron también más de treinta mil figurillas de barro cocido representando brontosaurios y demás criaturas de la Era Secundaria, las cuales el desprevenido señor Waldemar Julsrud tuvo el “mal gusto” de desenterrar en la población de Acámbaro, México, en 1945.
 
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      Insistimos: ¿Cómo pudieron los artistas primitivos conocer el aspecto de animales desaparecidos millones de años antes de que el hombre decidiera apearse del árbol?
 
     ¿Fueron tal vez estos animales supervivientes de su época de esplendor, como ocurrió por ejemplo con el celacanto? ¿O…QUÉ?
                                                              
 
 
 
EL AUTOR estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Es periodista versado en ciencia y fue coordinador documental de la revista Cuarta Dimensión, jefe de redacción de otras publicaciones especializadas y actualmente es el editor de www.antiguosastronautas.com Desde 1980 ha publicado gran número de artículos referidos a la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.
 
                                                      
© César Reyes1984/2008 – Todos los derechos reservados.
 
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