Los años heroicos de la ufologia española

LOS AÑOS HEROICOS DE LA UFOLOGIA EN ESPAÑA.

Por ANGEL RODRIGUEZ ALVAREZ
 
ggeifo@yahoo.com

Los años sesenta en España representan los primeros pasos de la           Ufología en nuestro país, a nivel popular claro, pues había ya algunos           investigadores de estos temas, en una España en la que, o te dedicabas           al activismo político en contra del Régimen de aquellos años, o           "perdías el tiempo", en evadirte de este mundo y sumergirte en           historias que te hicieran olvidar aquellos tiempos tan aburridos y           deprimentes.

La gente de la calle no sabía mucho de Ufología, palabreja que se puso           de moda más bien en los años 70. Era la España que comenzaba a           despertar al mundo, después de una larga post-guerra.

Se hablaba, (eso sí, jocosamente), de marcianitos verdes y de           platillos volantes, de manera esporádica, pero "no estaba de moda el           tema". Los aficionados a ésto no estaban muy bien vistos. No existía           un movimiento ufológico conocido del gran público, excepto en círculos           cerrados.

Pongo como ejemplo típico de ésto las reuniones para un público           específico, (una especie de élite, amante de lo fantástico), que se           llevaban a cabo en un sótano del Café de Lyon, en Madrid, llamado ese           sótano "La Ballena Alegre" donde, de la mano del pionero del           contactismo Fernando Sesma Manzano, se llevaban a cabo unas tertulias           ufológicas, tendentes sobre todo a establecer ese "contacto esperado",           y donde se desarrolló de manera muy importante el asunto Ummo, pues           Fernando Sesma fué uno de los primeros receptores de las cartas de los           supuestos seres ummitas.

Eran los tiempos en que quienes se preocupaban de estos temas eran           reducidos círculos universitarios, aunque más que en ufología se           pensaba en actividades políticas, y los Hombres de Negro en realidad           quedaban en un segundo plano, al lado de los hombres de la Dirección           General de Seguridad, que eran un peligro muy real. Muchas reuniones           supuestamente ufológicas ocultaban en realidad otro tipo de           actividades más revolucionarias.

Tiempos heroicos de nuestros pioneros táles como Antonio Ribera,           Manuel Osuna, Ignacio Darnaude, Julio Marvizón, Manuel Filpo,           Ballester Olmos, Pepe Ruesga, Calderón, Antonio José Alés, (este más           que ufólogo era un divulgador radiofónico de temas de Misterio, en su           programa "Medianoche"). La lista es muy larga.

Este programa, junto a los de otros profesionales de la radio y de la           Televisión, (Jiménez del Oso ), pusieron de moda estos temas, poco a           poco, y en la década de los 70, y sobre todo en los 80 se produce una           explosión que fué amainando a partir de finales de los 90.

Como el propio Manuel Osuna me comentó en una ocasión, la ufología es           como un termómetro que sube y baja a cada momento, refiriéndose al           interés que suscitaba en la gente.

La proliferación de grupos, las conferencias y congresos estaban a la           orden del día, y las nuevas generaciones de investigadores irrumpían           en este mundillo ufológico dispuestos a grandes cosas, aunque muy poco           se ha avanzado, la verdad sea dicha.

El primer ufólogo del que tenemos noticia a nivel nacional, y         posiblemente el primero a nivel mundial era un gallego llamado Oscar Rey         Brea, que comenzó a interesarse por el tema a raíz de una experiencia         tenida por sus padres, que avistaron un extraño objeto luminoso sobre la         ciudad de la Coruña, el 15 de octubre de 1945.

Era, por la descripción efectuada, igual a un objeto avistado en el         frente ruso por compañeros suyos de la División Azul, (1943), que         supusieron que era un arma secreta de los nazis.

¿Era un ovni alemán de los que se dice que el III REICH había producido         en los últimos momentos de la Segunda Guerra Mundial?. No voy a insistir        de momento en este tema para no herir susceptibilidades, como siempre         ocurre cuando hago referencia a esos supuestos ovnis nazis.

Sea como fuere, aquel incidente empujó a Oscar a tratar de buscar         explicaciones que pudiesen aclarar el origen y naturaleza del fenómeno         OVNI. Fué muy serio y  racional en sus investigaciones, logrando         desentrañar muchos de los casos investigados, atribuyéndoles un origen         natural, como fenómenos meteorológicos poco convencionales, nubes         lenticulares, inversiones térmicas, alucinaciones y un largo etc. que         sirvieron como material de consulta para los investigadores en los años         sucesivos.

Trabajó solo durante mucho tiempo, recopilando una casuística OVNI         tremendamente extensa, tanto nacional como internacional, hasta que         entró en contacto con Antonio Ribera y Eduardo Buelta, estableciéndose         entre éllos una mútua colaboración.

Fué el primero que calificó el caso UMMO, que tantos quebraderos de         cabeza trajo y tantos ríos de tinta hizo correr, como fraude sin ningún         género de dudas, a pesar de que la totalidad de los investigadores lo         consideraban, al principio, como algo real.

Oscar Rey Brea creyó encontrar una relación entre los avistamientos de         objetos volantes no identificados y los períodos de mayor acercamiento         de Marte a la Tierra, hipótesis que fué asumida después por Antonio         Ribera.
Por aquéllos años, (1958), se creó el CEI, (Centro de Estudios         Interplanetarios), con Antonio Ribera, Eduardo Buelta y Marius Lleguet,         (este último abandonó la ufología como consecuencia del caso de los         suicidas de Tarrasa, pero ya llegaremos a éso).

Los dos primeros, Ribera y Buelta consideraban que el origen de los         OVNI,s era Marte, mientras que Marius Lleguet consideraba que procedían  de fuera de nuestro Sistema Solar.

Ribera publicó, en 1961, un libro titulado "Objetos desconocidos en el         cielo", que se convirtió en el primer betseller de la ufología en España.

Las investigaciones de los "pioneros" no eran táles. En realidad         aceptaban como bueno y registraban sin más cuanto llegaba a sus manos y         su espíritu crítico no era muy acusado. Su postura no era imparcial, y         siempre trataban de "arrimar el ascua a su sardina", de modo que las         publicaciones de aquella época están llenas de errores,         malinterpretaciones e inexactitudes.

No obstante, aún a pesar de esos cimientos tan débiles, cimientos de la         futura Ufología fueron, a fin de cuentas.

Durante el año de 1954, Fernando Sesma iba desgranado sus artículos en       el diario "MADRID", sobre los platillos volantes. Esto hizo que entrara en       contacto con muchas personas interesadas en el tema, fundando la Sociedad

de Amigos de los Visitantes del Espacio, una asociación de claras       inclinaciones contactistas. Fernando Sesma Manzano es considerado como el primer contactado español, algo así como Adamski en versión celtibérica.

En un lugar llamado Café Lyon, en el sótano del citado cáfé, (sótano que       recibía el nombre de "La Ballena Alegre"), establecieron lo que se podría       llamar su Cuartel General, o lugar de encuentros, donde se disertaba largo       y tendido sobre el tema, teniendo como público a personas eminentemente       universitarios e intelectuales, donde podíamos encontrar incluso a       personajes de la talla de Buero Vallejo y Alfonso Paso.

Hubo, cómo no, llamadas de teléfono, originadas por supuestos seres       extraterrestres, de planetas con nombres exóticos, que fueron tomadas como reales, creándose un ambiente de contactismo total.

Uno de estos extraterrestres se llamaba "Saliano", oriundo de un planeta       llamado "Auco", que fue tema de discusión durante un tiempo.

Estos supuestos contactos le hicieron muy popular, siendo llamado a       programas de radio y televisión, lo que hizo que el número de personas       asistentes a las tertulias de "La Ballena Alegre" aumentasen, aunque       evidentemente también aumentaron los bromistas.

Nunca entenderé por qué, durante mucho tiempo, Fernando Sesma, personaje muy excéntrico, tuvo tanta credibilidad y no fue tan atacado como lo han sido el resto de los contactados que en el mundo han sido.

De estas "prédicas contactistas" salieron personas absolutamente       convencidas de la realidad del contacto y de la presencia real de       supuestos extraterrestres entre nosotros. Y comenzaron los problemas.

Algunas personas mentalmente inestables dedicaron su vida a buscar ese       contacto, y algunos acabaron mal, muy mal. Es el caso de los "suicidas de       Tarrasa", de los que hablaremos más adelante.
Entretanto, un enfermero de nombre Alberto Sanmartín, paseando por un       bosque se encuentra con un extraterrestre que le entrega una "piedra", con       unos extraños símbolos.

La piedra fué desmembrada y analizada en diferentes lugares, sin que se       sepa nada más sobre élla y su paradero.

Sesma comenzó a caminar por el campo, dibujando en el suelo los símbolos de la piedra, buscando desesperadamente el ansiado contacto.

Y de pronto todo dió un brusco impulso con las llamadas telefónicas de       unos supuestos extraterrestres que se decían procedentes del planeta UMMO, de la estrella Wolf 424), y que según decían habían desembarcado en la Tierra, concretamente en Francia en el año de 1950. A estas llamadas se agregaron unos mensajes o "cartas", que fueron dirigidas a diferentes       personas de diferentes lugares del mundo, pero sobre todo en España.

Redactadas con pulcritud, relataban aspectos del planeta UMMO, su forma de vida, su ciencia, su filosofía, demostrando unos conocimientos científicos bastante elevados en ocasiones, y explicando el motivo de su misión en nuestro planeta.

Esto dió nacimiento a una rama muy particular de la Ufología, la       Ummología, si se permite el término.

Se escribieron muchos libros sobre el tema, y las cartas llegaron a formar       una cantidad ingente.

Algunos desconfiaron desde el principio de la realidad de estos mensajes       ummitas, entre éllos los pioneros Manuel Osuna e Ignacio Darnaude.

Y de repente, en San José de Valderas, un suceso vino a añadir más leña al       fuego.

Hacía un calor sofocante, propio de esa época del año, por lo que la zona       cubierta de árboles cercana al Castillo de San José de Valderas se hallaba       repleta de personas que usaban el lugar a diario para pasear, merendar y       jugar, escapando de la canícula.
De repente apareció, casi rozando las copas de los árboles, lo que la       gente identifica con la palabra platillo volante, es decir, un aparato cuya forma era como dos platos invertidos uno sobre el otro y unidos por       sus bordes. No cabía duda.

Tenía un tamaño entre 15 á 20 metros, y en su panza exhibía algo como una letra, una "H", pero con los dos brazos verticales curvados hacia afuera, y el brazo central cruzado por otro en vertical. Si lo comparamos con los mensajes ummitas, aquéllo era el símbolo de UMMO, sin duda alguna.

El platillo volaba silenciosamente, desprendiendo un ligero resplandor que       le hacía aparecer como de color anaranjado.

Después de dejar a los testigos estupefactos, tomó la dirección de la       Carretera de Extremadura y desapareció de la vista de todos.

El día 02, o sea, al día siguiente, cerca del lugar antes mencionado, y en       las inmediaciones del Restaurante "La Ponderosa" un grupo de testigos,       (unos treinta), afirmaron haber visto un objeto esférico, llameante, que       después de sobrevolar la zona varias veces, dejó de llamear y aterrizó a       medio centenar de metros de los testigos. El objeto se apoyó en una       especie de trípode y dejó caer al suelo una serie de objetos. Hecho ésto,       retrajo nuevamente el trípode y se elevó, convirtiéndose nuevamente en una

bola de fuego, desapareciendo a una velocidad muy elevada.

En el suelo se advertía una huella conformada por unas señales muy       marcadas del trípode y un área muy amplia quemada.

Varios de los testigos recogieron los objetos caídos de la nave y de éllos       sólo algunos, cuatro para ser exactos, los entregaron para su análisis       correspondiente. Del resto nunca más se supo.

De los cuatro objetos dos de éllos eran una pequeñas cajas de algo       parecido al vidrio, que fueron enviadas a la URSS, (y yo me pregunto por       qué a la URSS, precisamente). Luego hablaré del símbolo de UMMO,       totalmente ruso, bajo mi punto de vista.

Aparte de las cajas de vidrio, se entregaron dos tubos metálicos, de unos       20 cms. de largo, que fueron analizados por el INTA, en Madrid. Según el      análisis, el metal era un níquel de una gran pureza. Al abrir uno de los       tubos se evaporó inmediatamente un líquido de color azulado. Del interior       se extrajo una tira de un material plástico, con el símbolo de UMMO en       relieve. Este material resultó ser Floruro de Polivinilo, utilizado por la       NASA, (¿tal vez también por la URSS?), indestructible por cualquier tipo       de líquido o material corrosivo y que la Agencia Espacial utilizaba para       recubrir sus satélites, pero que era prácticamente desconocido su uso en       el ámbito civil, excepto tal vez en ambientes relacionados.

Nunca he visto ninguna referencia a la URSS, cuando se habla del OVNI de San José de Valderas. ¿Por qué lo hago yo?. Pues porque el símbolo de UMMO es la letra del alfabeto cirílico correspondiente a nuestra "J". El       alfabeto cirílico, compuesto de 43 caracteres se emplea en toda el área de       influencia rusa y otros países, ideado por un misionero cristiano       ortodoxo, (San Cirilo),  partiendo del griego y el hebreo. Como si hubiera       pocos, un alfabeto más de propina.

Y ya sabéis que mi postura sobre el fenómeno OVNI es que corresponde a       prototipos militares terrestres. Pero no nos arriesguemos demasiado, pues       la autenticidad del caso de San José de Valderas está en entredicho desde       hace mucho tiempo. El fraude parece estar servido.

¿O no?. He ahí la cuestión.

Un año antes del caso de San José de Valderas otro avistamiento OVNI       se había dado en la zona. En este caso, fue en Aluche, y se trataba       también de un aterrizaje, con huellas incluidas.

Un hombre, llamado José Luis Jordán Peña,  llegó dando grandes gritos en       la finca "El Regajal, diciendo que había visto un OVNI. Otro testigo       decía, desde la ventana de su vivienda, que había visto un objeto que       aterrizaba y posteriormente se elevaba, perdiéndose en el cielo. El nombre       de este segundo testigo era Vicente Ortuño.
José Luis Jordán Peña, psicólogo, empleado en la empresa de ámbito       nacional Agromán, resultó ser uno de los habituales asistentes a las       tertulias de "La Ballena Alegre".

¿Alguien más vió el susodillo platillo volante de Aluche?.

La gente acudió al lugar del supuesto aterrizaje, donde descubrieron unas       profundas huellas de un tren de sustentación.

La noticia ocupó las páginas de los periódicos durante varias jornadas.

Para que no faltase detalle alguno, Fernando Sesma recibe, a través de una       de las cartas de los ummitas la confirmación de que la nave que había       aterrizado en Aluche pertenecía a su planeta.

A partir de todos estos sucesos, aparentemente relacionados entre sí, el       asunto UMMO tomó un gran auge, y numerosos investigadores franceses,       españoles, y de otros países comenzaron a recibir los comunicados ummitas.

Mucha gente estaba absolutamente convencida de que los habitantes de UMMO, de la estrella Wolf 424 habían llegado a laTierra y comenzaban a tomar contacto con nuestra civilización, con todo lo que éllo implica.

Posteriores investigaciones llegaron a la conclusión de que los dos       testigos del aterrizaje de Aluche sí estaban relacionados entre sí. De       hecho, José Luis Jordán Peña y Vicente Ortuño eran íntimos amigos.

Jean Pierre Petit, astrofísico, se jugó su credibilidad dando conferencias       y escribiendo artículos y libros sobre el asunto UMMO.

No fué el único. Este cebo fué mordido por muchos peces.

Antonio Ribera y Rafael Farriols escribieron un libro titulado "Un caso       Perfecto", donde con todo lujo de detalles, así como numerosas       fotografías, algunas de éllas muy buenas, se daba a conocer el asunto en       profundidad.

No cabía duda. Era un caso documentadísimo.

¿Fué realmente un caso perfecto?. Durante un tiempo lo fué, ciertamente.

Al finalizar los 70, el asunto era conocido en el mundo entero, e incluso       se dice que se contruyeron hospitales basados en los conocimientos médicos de los ummitas.
Un auténtico fenómeno social, que marcó una época en la historia de la       Ufología.

Fué en 1993 cuando José Luis Jordán Peña se declaró el artífice de todo el       asunto UMMO, autor de las numerosas cartas, que durante treinta años       llegaron a todos los rincones del mundo, y que él mismo había fabricado,       según sus propias palabras, un aparato distorsionador de voz, para hacerse       pasar por un ummita en sus conversaciones telefónicas.

Las huellas del aterrizaje las habían elaborado unos amigos y él, con un      molde de plástico, que enterraron con fuerza en el terreno.
El OVNI de San José de Valderas fué una maqueta colgada de un hilo de       nylon, fotografiada y revelada por Jordán Peña en su propio laboratorio,y       entregados los negativos a la Prensa, después de desechar aquéllos donde       se veían las manos de las que colgaban los hilos que sustentaban la       maqueta.

En cuanto al material plástico pertenecía a la NASA, y se lo había       facilitado un amigo suyo estadounidense, que pertenecía a esa Agencia       Espacial, y que se encontraba en España.

El objeto de todo este tejemaneje era "llevar a cabo un estudio       sociológico de gran alcance, para demostrar cómo se puede manipular a la       gente".

Pero lo más curioso de todo, al decir del propio Jordán Peña, es que       numerosas personas decían haber visto el platillo volante. Un platillo       que, aparentemente, no ha existido nunca.

¿Pero fué todo un experimento social ideado y llevado a cabo solamente por una persona, concretamente por José Luis Jordán Peña?. ¿O tomó parte en el asunto algún Servicio Secreto de algún pais?. ¿Fué algo de mayor       relevancia y muy organizado?.

El asunto UMMO, que pudiéramos considerar una anécdota, fué algo más       importante que éso dentro de la historia de la Ufología Española.

No sólo aquí, sino en muchos otros sitios originó, como sucede       desgraciadamente con frecuencia, movimientos de seguidores, que como la       mayoría de estos movimientos se rigieron por los parámetros que definen a       un grupo sectario, con las connotaciones negativas que éllo supone.

Y cuando José Luis Jordán Peña se atribuyó la autoría de todo cuanto se       relacionaba con UMMO en 1993,  declaró asimismo que se encontraba       arrepentido por no haber previsto estas consecuencias, cuando según sus       palabras sólo buscaba llevar a cabo un experimento psico-social.

Independientemente de que Peña se declare autor de los hechos, y la       mayoría de los ufólogos estén de acuerdo en admitirlo asi, yo, estando       también de acuerdo en admitir el fraude, me resisto no obstante en creer       que haya sido este hombre solamente quien organizó tal montaje.

Tiendo a pensar en que hay algo más, o para expresarme mejor "hay alguien más" detrás de todo ésto. Y creo que se trata de algún Servicio Secreto, o alguna Agencia de Seguridad del Estado quien lo organizó, utilizando a Jordán Peña como cabeza visible, o bien una vez iniciado el experimento por el tal Jordán, se agregaron y participaron activamente en el fraude.

¿Con qué objetivos?. Ese es el quid de la cuestión. Bien pudo ser para       comprobar la facilidad de manipulación social, (yo mismo me he visto       sorprendido por la facilidad con que se manipula a la sociedad, en       cualquier orden de cosas), o para llevar a cabo algún tipo de control       sobre los grupos e investigadores que conformaban estos movimientos       ufológicos en una época en que las conspiraciones políticas estaban a la       orden del día.

No olvidemos que entre los tertulianos de "La Ballena Alegre" se contaban       embajadores, políticos e intelectuales de diverso pelaje e ideología, y se       "camuflaban" bajo estas reuniones platillistas personas que tenían otros       objetivos.
Hay una referencia del propio Jordán Peña en cuanto a que el OVNI que él       vió "no era extraterrestre", sino un prototipo militar de una potencia de       este planeta. Pero, ¿realmente llegó a ver algún OVNI?.También afirmó que en todo el asunto estaba implicada la CIA, realizando un experimento de control social.

¿Es cierto cuanto dice Peña?. Su credibilidad está bajo mínimos, la verdad       sea dicha.

Para añadir más leña al fuego, en plena España Católica Apostólica y       Romana, donde el Franquismo se había erigido como garante de la       espiritualidad de Occidente, un cura, el párroco de la localidad sevillana       de Mairena del Alcor, publica a los cuatro vientos que los       extraterrestres, los ummitas, habían aterrizado y establecido una colonia       en España. Pero fué más allá, llegando a afirmar que Jesucristo era un       ummita, y que se había encarnado hacía miles de años en ese planeta, como  un esclavo de nombre Ummo-Woa.

¿Un cura, diciendo éso en esos tiempos, en España?. ¡Sorprendente!.

Los medios de comunicación se hicieron rápido eco de ésto, y el cura acabó  publicando un libro titulado "Mirando a la lejanía del Universo", que me       apresuré a comprar sin dar crédito a lo que estaba pasando. 600 páginas       del libro dedicadas a UMMO. ¡Alucinante!.

Con estos ingredientes, la ufología fue llegando al conocimiento del       público en general, aderezado con algunos casos más o menos sorprendentes de avistamientos OVNI en nuestro país. Los implicados (los serios y los alucinados), salían con frecuencia en programas de radio y televisión, y las revistas y publicaciones sobre el tema OVNI fueron ganando adeptos. Y comenzaron a proliferar los grupos ufológicos, muchos de los cuáles duraban muy poco tiempo, pero otros se estabilizaron y muchos sobreviven en la actualidad.

Pero también aparecieron personajes que protagonizaron episodios       lamentables en nuestra historia ufológica: Los suicidas.

Estamos en las cercanía de la estación de Torrebonica, en donde se han apeado un grupo de personas, que caminan por la vía hasta detenerse en un lugar determinado.

“Este es el lugar”, advierte uno de éllos. Después de hacer unos breves comentarios, añade: “Ha llegado el momento”.

El y otro de sus compañeros se tumbaron en el suelo, colocando la cabeza sobre los railes de la  vía. Sus compañeros de grupo, que les habían acompañado, les miraban en       silencio, sin actuar, sin intervenir para impedir aquel drama, como si       fueran autómatas sin voluntad propia.

Una fría determinación se hallaba en el cerebro de José Rodriguez, quien       vió que su amigo Turú, sin embargo, vacilaba.

Lo animó. Le dijo que debería tener confianza. Y le ayudó a colocarse un       algodón empapado en éter sobre la nariz y boca, para que sus sentidos       quedasen adormecidos y pudiera superar aquella dura prueba que, según      afirmaban, era necesaria para poder reunirse con sus hermanos del Cosmos,

los extraterrestres, que les esperarían en el planeta Júpiter. Pero para       poder llegar a ese destino deberían antes desembarazarse de su cuerpo       físico, pues sólo en astral penetrarían en su nueva vida.

Era pues necesario morir para renacer a la nueva vida. Era la nueva teoría       místico-cósmica nacida de la mente de José Rodriguez, teoría que en sólo       15 días trasladó a la mente de Juan Turú, llevándolo a la muerte con él,       lo que da idea de su poder de convicción, si es que no hay nada más detrás       de esta macabra historia, claro.

Un tren se acercaba. La vibración de los raíles así lo confirmaba, e       instantes después, a gran velocidad,  las frias ruedas cortantes como       cuchillas, separaban las cabezas de los dos desdichados de sus cuerpos.

El tren se alejó velozmente, perdiéndose en la lejanía, y en el lugar       reinó un espantoso silencio.

Los acompañantes, atónitos, sobrecogidos, una vez que el convoy cumplió       con su fatal destino de segar las vidas de los dos "contactados", se       acercaron tímidamente y dejaron sobre el cadáver de Turú una nota escrita       por los suicidas como despedida. El texto decía:"Los extraterrestres nos llaman. WKTS 88".

Después, lentamente y en silencio, se alejaron.

Era el 19 de Junio de 1972. Fecha fatal, de horrible recuerdo para la       Ufología Española.

El lugar: Km. 335 del ferrocarril Tarrasa-Barcelona.

Han pasado casi 35 años desde este luctuoso y sorprendente suceso, y las       cosas no están nada claras. Todavía nadie ha llevado a cabo una       investigación en condiciones para esclarecer los motivos que llevaron a       los dos "contactados" a tomar la fatal decisión de acabar con sus vidas.

¿Lo hicieron libremente, convencidos en su locura de que era la forma       idónea de ir a vivir con los supuestos seres extraterrestres?. ¿Se       suicidaron José Rodriguez Montero, de 47 años, y Juan Turú Valles, de 21      años, o "los suicidaron", dentro de algún tipo de experimento de control       mental, llevado a cabo por algún organismo oficial de algún país?. ¿Qué       tenía que ver ésto con el caso UMMO?.

Todos los ufólogos de la época quedaron hundidos psicológicamente, y       alguno, como Marius Lleguet, perteneciente al C.E.I. (Centro de Estudios       Interplanetarios, del que también había formado parte Juan Turú, uno de       los fallecidos), destinatario de alguna carta póstuma de los suicidas, se       desligó definitivamente de la ufología, aterrado por lo sucedido.

Nadie entendía nada.

La investigación judicial se hizo superficialmente, pues consideraron que       era un caso claro de dos "chalados de los ovnis" que en su locura habían       tomado esa fatal decisión de acabar con sus vidas.

Pero, ¿fué realmente así?.

02 de Abril de 1978, Lérida. Dos jóvenes llamados Juan José Gómez Vargas, de 18 años y Francisco Saureu Prim, de 16 años, deciden poner fin a sus vidas sobre las vías del tren, para poder reunirse con sus "Hermanos del Cosmos". Otras dos jóvenes vidas segadas en aras a un supuesto contacto extraterrestre. Y el mismo sistema para el suicidio.

Es la triste repetición de la historia de los suicidas de Tarrasa.

¿Qué relación existe entre ambos casos?.

Por aquéllos tiempos se había dado a conocer lo que se ha dado en       llamar el "Caso Tivissa", que toma el nombre de esa localidad, existente       en la provincia de Tarragona.

Todo partió de unas noticias publicadas en la Prensa, concretamente a       partir de una carta recibida en la redacción del noticiario barcelonés       "Tele Express", en la que un supuesto testigo de un avistamiento narraba       un aterrizaje de una nave en el área de Tivissa, nave de la que,       supuestamente, descendió un ser morfológicamente parecido a un pulpo, pero con cuatro tentáculos, en lugar de ocho.

En este asunto se interesaron muchos investigadores, entre éllos Vicente       Juan Ballester Olmos, quien posteriormente lo calificó de fraude.

Ballester es quien conserva los informes completos del caso, copias de       éllos, pues la información original desapareció misteriosamente de los       archivos del CEI, por alguien que estaba interesado en silenciar el asunto.

Otro investigador, Julio Roca Muntañola también se interesó por el caso,       pero fue excesivamente reservado, guardando silencio, siguiendo las       instrucciones de alguien que nunca se pudo conocer. Este investigador sí       estaba convencido casi totalmente de la realidad de los sucesos de Tivissa.

En esta zona, los avistamientos de objetos no identificados eran muy       comunes, hasta el punto de que los habitantes de la zona los consideraban       como algo normal.

Se habló de que existía una puerta dimensional en Tivissa, y el lugar se       convirtió en lugar de peregrinación de creyentes y de contactados.

Allí fueron los suicidas de Tarrasa, y a la misma zona fueron, también,       los suicidas de Lérida, que siguieron paso por paso cuanto habían hecho       los anteriores.

Bebieron pues, de la mismas fuentes, se alimentaron con las mismas falsas       ilusiones, adoraron a los mismos ídolos con pies de barro, y se inmolaron       estúpidamente por la misma causa.

Curiosamente, las personas que más contacto tuvieron con los suicidas de       Tarrasa, como Lleguet, y Martín José Labay, intentaron suicidarse éllos       también. Marius Lleguet dos veces, acabando en un psiquiátrico por espacio de un año, y Martín lanzándose al patio de su vivienda, desde una altura de siete pisos.

Por cuestiones de contactismo hubo otras muertes, gente que se levantó la       tapa de los sesos, o se disparó mortalmente en el pecho, dejando notas       sobre el motivo que les llevaba a semejante acción fatal. Niños y jóvenes,       supuestos "contactados", que a través de la oui-ja o de la psicografía,       recibieron las indicaciones de sus "guías" para poner fin a sus vidas,       desembarazándose de sus cadenas físicas, que les impedían reunirse con       táles "guías".

A partir de éstos sucesos, y precisamente debido a esa causa, comenzaron a

aparecer investigadores que se mostraron críticos y comenzaron a poner       algo de orden en tamaña locura.

El ya nombrado Vicente Juan Ballester Olmos, Félix Ares de Blas, David       Gustavo López,  Luis R. González, José Ruesga Montiel, y otros, trataron       de racionalizar la Ufología Española, a quienes se fueron uniendo las       nuevas generaciones de ufólogos.

Revistas como "Stendek", en el seno del C.E.I, otras como "Karma-7",       "Contactos Extraterrestres", "Mundo Desconocido", etc. algunas ya       desaparecidas y otras aún supervivientes popularizaron  aún más el tema.

En la parte Tradicional, (por llamar de alguna forma a la Ufología de       espectáculo y poco crítica), estaba Antonio José Alex, con su programa       "Medianoche", que hizo furor, y llenó de fantasía las noches de millones       de españoles. El pseudoinvestigador Juan José Benítez, que fué muy       contestado, muy criticado por sus compañeros ufólogos, por su forma de       entender el tema y su casi nula credibilidad, y en Televisión el Dr.       Jiménez del Oso, que fué un personaje muy controvertido.

No faltaban en la parte "alienada", los grupos y misiones de contactados,       como Misión Rama o Fraternidad Cósmica.

Se hizo una diferenciación clara entre lo que era o debía ser Ufología y       lo que debía llamarse Ufolatría, aunque aún hoy existen muchas personas       incapaces de hacer esa diferenciación.

En Televisión aparecían tanto personas serias y racionales hablando del       Fenómeno OVNI, como programas en los que se incluía a desequilibrados y bufones, que contribuían al desprestigio del tema.

Hubo una fuerte escisión entre dos formas de concebir el tema. Por un lado       los considerados fabuladores, liderados por Juan José Benítez, que tuvo       fuertes enfrentamientos con Vicente Juan Ballester Olmos, y el sector       crítico, considerado por Benítez como el "Lado Oscuro", entre los que       incluyó a nuestro Grupo GEIFO, grupo a quienes nos declaró la guerra sin       cuartel, afirmando que obedecíamos a Servicios de Inteligencia del Estado,       como el C.E.S.I.D.

Y así están aún las cosas en la actualidad, con el agregado de grupos       llamados escépticos, que bajo mi punto de vista son, en ocasiones,       excesivamente radicales.

¿Y qué fué de Jordán Peña y sus maquinaciones?.

José Luis Jordán Peña, como ya hemos adelantado, confesó ser el autor del       fraude UMMO en 1993.

Según decía lo había hecho como experimento social, aunque son muchos los que opinan que más bien lo hizo porque era una persona irresponsable,       incapaz de calcular el alcance de sus acciones, o porque le faltaba un       tornillo.

Acabó en la Sociedad Española de Parapsicología, donde continuó con sus       tonterías.
Porque por esta estupidez del fraude Ummita, se cometieron muchas       barbaridades, y aún hoy en la actualidad se siguen cometiendo.

No olvidemos la fundación, basándose en este tema, de la secta EDELWEISS, ( creada en Madrid, en 1970, por Eduardo González Arenas, alias "Eddie", supuesto extraterrestre,  que acabó sus días degollado por un joven, secta que tenía por objetivo captar a menores de edad, a quienes se les marcaba a fuego el símbolo de UMMO,  que eran inducidos a prácticas homosexuales al servicio de los jefes de la secta),  ni de los suicidios de personas, ya de por sí mentalmente desequilibradas, a quienes se les llena aún más su cerebro con historias y tonterías de esta naturaleza, que éllos toman en serio y que les lleva a realizar acciones con desenlace fatal, en       ocasiones.

Luchar contra la mentira, contra la superchería, contra el fraude, está       bien, es encomiable, se debe hacer siempre,  pero nunca a base de elaborar      otros fraudes, para demostrar tonterías que están más que demostradas.

No sé si Jordán Peña es o no psicólogo, pero compadezco a quien caiga en       sus manos.

Dios libre a la sociedad de "cerebritos" como éste, y de quien dudo que       las razones para realizar este fraude fueran las que él comenta. Algo más       sucio existía en este asunto.

Y a los grupos de escépticos, que celebran estas imbecilidades con mucho       ja, ja, y ji, ji, pedirles un poco de responsabilidad, La misma que se       pide a los que éllos atacan, con razón en muchas ocasiones.

Porque los fraudes, cuando no son vistos como táles por personas       mentalmente desquiciadas como los suicidas de determinados grupos, lo que hacen es "confirmarles" en sus locuras, y darles un empujoncito más en su caída por la pendiente de la alienación y a veces, demasiadas veces, en el suicidio ritual. No se puede jugar con según qué cosas.

Bajo mi punto de vista, José Luis Jordán Peña debe pasar a la Historia de       la Ufología como un irresponsable, e irresponsables también quienes le       apoyen.

Tan irresponsables como aquéllos que intentan mantener como realidades       hechos que no lo son, los que defienden el contactismo, y los engañabobos y mercahifles del OVNI.

Ese experimento ha escapado a su control. El mismo lo reconoció, y se       sintió culpable de lo que ocurrió con EDELWEISS y otros movimientos.

Hoy día existen grupos e individuos que mantienen vivo el asunto UMMO,       absolutamente convencidos de su realidad. La estupidez humana es infinita.

Son grupos, sectas, apoyados por publicaciones, programas, etc. que       manipulan a la gente, sobre todo a jóvenes, y  que se constituyen en       semillero de futuros suicidas.

Ya va siendo hora de parar estas estupideces, y decirles a estos       elementos, escépticos o no, aquella frase que en su día dijo un político       español: "Los experimentos en casa y con gaseosa".

Y vamos a ver si de una puñetera vez la gente se entera de que nunca,       hasta hoy día, nadie ha podido demostrar que el fenómeno OVNI sea de       origen extraterrestre.

Que no se esté matando la gente por culpa de fenómenos meteorológicos más o menos conocidos, inversiones térmicas, alucinaciones, montajes, y sobre todo prototipos militares y determinadas actuaciones de control sobre la sociedad por parte de determinados grupos estatales, tal y como hizo el       CESID en su día con el caso de los mendigos y con "añadirse" al tema UMMO de forma activa.

Y si dentro del fenómeno que nos ocupa hay algo de "raro",       investiguémoslo, pero nunca perdiendo de vista que nuestra actividad       debería ser un divertimento, como para otras personas lo es el fútbol. No       lo convirtamos en algo trascendental para la Humanidad, porque meteremos la pata. Al menos mientras no se pueda demostrar nada.
No juguemos con el cerebro de las gentes.

Se dijo que fué "Un Caso Perfecto" pero resultó ser todo lo contrario.

Según declaraciones de Vicente Juan Ballester Olmos, "cualquier       comentario sobre el panorama ufológico español deberá establecer una       separación entre el período anterior y posterior a 1968".

Efectivamente es así. Se produce un rechazo serio entre un sector de la       ufología española contra la ufología espectáculo, y contra aquéllos       ufólogos empeñados en presentar el fenómeno como relacionado con seres       procedentes de otros planetas, con historias absolutamente propias de       relatos de ciencia-ficción, sin nada que ver con la realidad.

Los enfrentamientos en ocasiones son muy fuertes, particularmente entre       Ballester Olmos y J.J.Benítez, a quien se le considera por la casi       totalidad de los ufólogos como un fabulador y manipulador, empeñado en       explotar el filón de lo extraterrestre, que se reveló económicamente muy       productivo. Muchas revistas y libros se orientaron, desgraciadamente, en       este camino, sin importar que para éllo hubiese que sacrificar la verdad y       la racionalidad.

En 1976 se funda el Grupo GEIFO, que al tener su ámbito de actuación en       Andalucía, y particularmente en la zona de Cádiz colisiona enseguida       contra los intereses de Benítez y de quienes le apoyan.

El Caso Conil es buena prueba de ésto, y constituye uno de los casos más       polémicos de la historia de la Ufología en España, que todavía hoy       continúa creando enfrentamientos, sin olvidar el Caso de las Rodadas Bajo       el Mar, con la participación de miembros del CESID en colaboración con       GEIFO y el supuesto aterrizaje de un OVNI en el poblado de las Medianas,  en Huelva.

La tercera generación de ufólogos se formó a partir de la segunda mitad de       la década de los 70, y entre éllos figuraban personas como Ignacio Cabria,       Joan Plana Crivillén, (que formó equipo con Ballester en el Proceso de       Desclasificación de Expedientes del Mando Operativo Aéreo sobre el       fenómeno OVNI, que Benítez y sus adláteres consideran una farsa, un       engaño), Manuel Borraz, Luis Alfonso Gámez, Jordi Ardanuy, Juan Antonio Fernández, Luis R. González, Juan Marcos Gastón y otros.

De la tercera generación de ufólogos hubo una escisión de algunos, que       pasaron a formar grupos de escépticos.

Fue por esos tiempos que Antonio José Alés puso de moda las Alertas OVNI, que consistían en pasarse una noche entera de vigilia, escrutando el cielo y enviando informes de cualquier cosa que se avistase a la emisora donde se encontraba Alés, en compañía de algunos ufólogos.

Las alertas OVNI nunca sirvieron para nada, pero constituyeron un fenómeno social muy sorprendente, llegando a reunir en una sola noche a más de 12 millones de oyentes observando el firmamento, lo que le valió entrar en el Libro Ginness de los Récords. Nadie ha sido capaz de lograr éso jamás.

Las conferencias y Congresos se hicieron cada vez más frecuentes, y       existía una pequeña "fiebre extraterrestre".

Entre los conferenciantes de la onda de Benítez era frecuente advertir al       público asistente a los congresos o conferencias de que se sentían       perseguidos y observados de cerca por los "Hombres de Negro", que jamás       existieron,  o por los Servicios de Inteligencia. Cuando decían ésto       añadían: "Ahora mismo hay alguno entre el público", lo cual creían éllos       que era algo efectista.

En los ochenta la sequía ufólógica se hizo muy fuerte, teniendo una curva       descendente muy acusada, hasta los noventa. Estó desmotivó a mucha gente,  y algunas revistas especializadas desaparecieron.

En 1996, en el seno del Colectivo Cuadernos de Ufología, que reunía a un       número importante de los ufólogos de la tercera generación, y con la       participación de entidades privadas como el C.E.I. de Barcelona, El       C.I.O.V.E. de Santander, GEIFO de Cádiz, y otras, surgió FUNDACION       ANOMALIA, con sede en Santander.

Hoy es referente insoslayable para la Ufología Crítica en lengua española.

La cuarta generación de ufólogos españoles está constituida por gente muy       joven, entre los que destacamos a Moisés Garrido, Fernando García       Rodriguez, Marcos Benítez Campillo, Francisco del Toro, Rafael Cabello,       José Manuel García Bautista, Iker Jiménez, Javier Sierra, Josep Guijarro,       Manuel Carballal, Marisol Roldán y Jose A. Roldán, Jordi Jiménez, Pedro       Cantó, y otros muchos. La lista de Ufólogos es muy larga y aburriría con       la relación de cualquiera de las generaciones.
      
 
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