El fenomeno ovni en el mar
EL FENOMENO OVNI EN EL MAR

ANGEL CARRETERO OLMEDO
 
acarreteroolmedo@gmail.com

No podemos afirmar que todo lo relacionado con los OVNIS sea característico de la tierra o el aire. Es un fenómeno que ocurre en los tres elementos existentes en nuestro querido planeta, aunque hay una serie de hechos que lo diferencia.

Lo normal es encontrarnos con huellas sobre la tierra y humanoides que andan o levitan a corta distancia del suelo. Lo no habitual es ver volar a gran altura a esos humanoides o encontrarnos huellas en el mar. Mejor dicho, en el fondo del mar,.

Desde el punto de vista de la investigación, también hay hechos diferenciados. Lo habitual es encontrarnos con casos ocurridos en tierra firme o el aire muy bien documentados, tocándose de pasada los fenómenos marítimos. Quizás sea este un hecho imputable a los mismos encuestadores, que se trasladan al lugar del fenómeno, rastrean la zona en busca de otros testigos anónimos, buscan huellas o restos, etc. Contentándose, con lo que al mar respecta, con el simple relato del testigo de turno.

Aunque hay investigadores para todos los gustos. Tenemos a quienes buscan algo mas que el simple relato de lo ocurrido,  se ayudan de otros medios –o especialistas- para intentar dar una explicación razonable y razonada. Están quienes su afán único es la recogida rápida de información para publicar mas rápidamente aun, fomentando la especulación y que no nos tomen en serio. Por utilizar un calificativo cariñoso, son los periodistas de la prensa rosa de la fenomenológica OVNI.

Entrando de lleno en el objeto de estas líneas, indicar que repasando la casuística andaluza hemos encontrado fenómenos ocurridos en el mar. Por lo general se tratan de objetos que salen disparados hacia el cielo, o desde el cielo impactan o entran en el mar.

Ejemplo de ello es el caso del pesquero “MOGUER 5”, ya tratado aquí. Los fenómenos del Golfo de Cádiz, etc. Con lo que respecta al Caso Conil, es un suceso que se encuentra en la frontera de dos elementos: se origina en el mar y se desarrolla en tierra. En otro momento explicaremos que queremos decir con esto ultimo, aunque quizás también sea de aplicación a los fenómenos originados en el mar con destino final en el aire, y viceversa.

Para encontrarnos con humanoides en alta mar, debemos acudir a la casuística a nivel nacional. Este modesto investigador no ha encontrado ningún caso en las costas de nuestra querida Andalucía.

No debemos remontarnos mucho en el tiempo, ya que es relativamente reciente, del año 1.997. Ocurre a 24 millas náuticas de Finisterre (La Coruña). Los testigos son el Oficial de Guardia y un marinero del buque maltes “EL MARIETTA”.

El encuentro con este ser tiene lugar el 7 de julio de ese año, cuando los tripulantes del mercante ven caer del cielo a un hombre con uniforme verde y sin paracaídas.

La noticia se propaga rápidamente por las ondas de radio de ámbito gallego. Los tripulantes de guardia del mercante habían visto caer del cielo a un hombre (“un marciano”, como calificaron las radios) que vestía un traje verdoso y que no llevaba paracaídas. El buque comunicó el hecho a Salvamento Marítimo de Finisterre y cambia de rumbo, para intentar proceder al rescate.

El rastreo de la zona lo efectúan dos helicópteros, una lancha y un remolcador que no encuentran nada.

Se encargan de sacarlo a la luz José Lesta y Miguel Pedrero que publican un amplio reportaje en Año Cero, para hacerse eco poco después otra publicación, Teleindiscreta, que por lo general no suele tratar ese tipo de noticias.

Los tripulantes no vieron ningún tipo de aeronave de donde pudiera proceder este humanoide, limitándose a verlo caer al mar y desaparecer entre las aguas.

¿Estamos ante uno de esos casos de recogida rápida de información?. Como es natural, este modesto investigador no ha procedido a efectuar ningún tipo de encuesta. Ocurre fuera de nuestra comunidad e intentar localizar a la tripulación de ese mercante se nos antoja complicado y muy costoso. De la lectura de lo publicado, pensamos que podemos estar ante un globo meteorológico, o artefacto similar.

Sobre el otro supuesto: huellas en el fondo del mar, hay un caso andaluz investigado por GEIFO, hace ya muchos años. Quizás con implicaciones militares de un gobierno de un país hoy desaparecido.

Antes de nada, hacer constar que nunca hemos hablado –con lo que respecta a este suceso- de fenómeno OVNI. Llegaron rumores y noticias publicadas en prensa a nuestros oídos, fueron investigadas, entendimos era un asunto delicado, y acudimos a las Autoridades competentes en la materia. Sospechas, que poco después fueron confirmadas por la prensa local y nacional, aunque con desmentido oficial posterior. Desmentido oficial esperado: nadie reconoce que es espiado en su propia casa.

El asunto, explicado, duerme el suelo de los justos. Para tres lustros después volver a la actualidad, con motivo del lanzamiento de lo que pretendíamos fuera el Boletín Geifo, proyecto que no cuajó.  Poco después, de la mano del mismo investigador navarro que publicó la noticia, se vuelve a escribir sobre él en una web oficial,  con el añadido de un elemento nuevo: una entrevista a un Coronel de nacionalidad rusa, destinado en la Embajada de ese país en España.

Es normal que altos militares, destinados en embajadas de todo el mundo, hagan cosas distintas a su cometido oficial. Nos referimos a labores de inteligencia.

A nadie se le ocurre ir a preguntar a un militar extranjero, destinado en España, si su país nos espía. Seguro que lo desmiente. Es lo mismo que preguntar a la policía como investigan los asesinatos, o a los ladrones como roban.

Quizás, la culpa de la vuelta a la luz de este asunto sea de este investigador, que ha provocado –sin quererlo- un efecto eco o llamada. Se publica una entrevista en una revista de tirada nacional, hay un enfado por parte de otras personas, su correspondiente replica, etc. Efectos en cadena, podemos llamar a ese cúmulo de circunstancias.

Es digno de destacar el lugar donde se encuentran estas huellas submarinas: en el interior de una almadraba.

Para quienes no lo conozca, decir que se trata de un arte de pesca milenario, usado por los romanos y antes por el pueblo fenicio. Es un laberinto de redes que se calan en la costa andaluza en determinadas épocas del año. Se utiliza únicamente para la pesca de atunes. Los peces, sólo disponen de un camino, que les conduce hasta una inmensa bolsa. Cuando llegan allí, logran pasar todos menos los atunes, que quedan atrapados y sin posibilidad de volver sobre sus pasos.

Cuando los pescadores estiman que la bolsa está llena, la sacan a la superficie, para desde allí pescar los atunes uno a uno, con la ayuda de garfios.

Para la instalación de estos artilugios submarinos se suelen utilizar buzos, que también intervienen en el mantenimiento.

Hemos efectuado esta introducción, antes de exponer el hallazgo, con el solo fin de que el lector conozca donde se produce el fenómeno objeto de este trabajo, y lo complicado que puede ser moverse por el interior de estos auténticos corredores de pesca.

El testigo es un submarinista, con más de quince años de experiencia, que el 27 de Junio de 1.980 estaba realizando labores de mantenimiento en la almadraba de Barbate (Cádiz).

Sobre las 11.00 horas, cuando se encontraba a unos 40 metros de profundidad, observó dos huellas paralelas, separadas entre si por una distancia de 2 a 3 metros, que seguían un camino prefijado y perfectamente definido; ya que los obstáculos que encontraba en su recorrido eran perfectamente rodeados, sin causar daño alguno a la almadraba.

La huella era como la dejada por un tractor y con una anchura de unos 30 centímetros. El testigo nos comenta “... que esas huellas fueron dejadas allí esa misma mañana, ya que de llevar mucho más tiempo hubieran sido borradas por el mar”.

Esta noticia, firmada por J. J. Benítez, aparece en distintos medios de comunicación bajo el titulo de Rodadas submarinas, afirmando el investigador que era del tipo de las dejadas por un vehículo oruga militar. Calificando el suceso como “desconcertante”.

Se trataba de uno de los casos apuntados anteriormente, y sólo podíamos contar con las declaraciones del único testigo, sin posibilidad de posterior comprobación: el fenómeno había ocurrido en el fondo del mar.

A falta de más datos, fue calificado como en estudio. para dormir el sueño de los justos. Hasta que en Noviembre de 1.983, la Revista General de Marina publica una noticia, cuyo titulo era Carro submarino soviético, donde se hace eco de la publicación de un dibujo de un supuesto vehículo espía –o carro de combate submarino- de nacionalidad rusa en una prestigiosa publicación francesa. Indicando, seguidamente, que era utilizado en aguas nórdicas y suecas, en labores de espionaje.

Esto nos hace volver sobre el testigo, al objeto de realizar una nueva serie de preguntas. Como resultados de las mismas, entendimos que muy bien podían ser las dejadas por el vehículo mencionado anteriormente u otro de similares características.

Nuestra hipótesis tenia que ser conocida. Acordamos ponerla en conocimiento de las Autoridades de Marina españolas. Cosa que hicimos mediante escrito de fecha 18 de noviembre de 1.984, dirigido al entonces Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada.

Pero el asunto no terminaría con ese simple escrito: dos días después, el 20 de noviembre, Diario de Cádiz publicaba el siguiente titular: Minisubmarinos soviéticos operan en el Estrecho de Gibraltar desde hace 10 años. Haciendo referencia a otras publicaciones de nivel nacional, que trataban el asunto.

Al día siguiente, se publicaba en los mismos periodismos mediante nota de prensa, el desmentido oficial de las Autoridades: todo era falso.

Por tercera vez, dos días después nos volvimos a encontrar con el testigo. Comentamos todo lo que hasta ese momento se había escrito y dicho. Todos quedamos de acuerdo: estábamos ante un vehículo de origen terrestre.

Con la debida reserva, hoy en día seguimos pensando lo mismo. Estábamos ante un vehículo militar. El origen y su destino no importan. Lo seguro es que no es español.

Otro mes de noviembre, el del año 2.000, el periodista navarro publica de nuevo el caso en su web oficial. Sobre su contenido no comentaremos nada. En su día se efectuó un desmentido oficial, para quince años después existir otro. Esta vez por parte de las autoridades herederas de la desaparecida Unión Soviética.







 

 




 
 
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