El esoterismo de la calle

EL ESOTERISMO DE LA CALLE
Ángel Carretero Olmedo
acarreteroolmedo@gmail.com

 

 


El pasado 3 de marzo del 2010 efectuaba en mi blog personal un comentario sobre lo que hoy trataremos aquí; prometiendo un amplio trabajo, fuera cual fuera el resultado de la investigación. Diariamente, y más o menos hacia la misma hora, suelo pasar por un determinado lugar: una de las principales calles de la ciudad.

A los pocos días me percaté de la presencia de una serie de personajes que me llamaron la atención y con los que poco a poco logré hacer amistad. Dos de ellos, de nombre Juan y Francisco, resultaron ser hermanos y unos auténticos ermitaños. Ambos se encontraban en paro, se alimentaban mal, solo pensaban en la droga y la bebidas; además de cuidar palomas.

Se marchaban a la cama al atardecer y no tenían prisa para levantarse al día siguiente. Juan me llegó a comentar que se había llevado dos meses sin salir de la casa donde vivían. Ambos rechazaban cualquier tipo de ayuda y preferían estar solos en compañía de dos perros que les seguían a todas partes y dormían con ellos.

El segundo, de apellido impronunciable para mi, será objeto de un trabajo en exclusiva para él solo. Añadiré que después de estudiar la documentación que me mostró tengo serias dudas sobre su nacionalidad, al igual que las autoridades españolas.

En su supuesto país de origen fue testigo de varios avistamientos OVNIS y de un encuentro con humanoides.

Le prometí ayudarle con su documentación y actualmente su situación se encuentra más o menos regularizada; a la espera de pronunciamiento por parte de las autoridades españolas.

Antes hablaba de una de las principales vías de comunicación de la ciudad; que a pesar de ello, sobre las 14.30 horas se encuentra prácticamente vacía. A mediados de febrero veo a un señor a lo lejos, de espaldas, con los brazos en cruz y portando tres carteles: uno en cada brazo y otro en la espalda. Debido a llevar prisa me limito a realizar algunas fotos y le prometo detenerme con él otro día para que me cuente su historia. Lo tomo como algo curioso y sin más importancia.

Días después, tomando café y sin venir a cuento, surge en la conversación este señor, de nombre Antonio. Para algunos un personaje pintoresco que no hace daño a nadie y tiene esa forma de expresarse buscar soluciones a sus problemas. Me propongo localizarlo para conocer de primera mano su historia.

Estamos ante un sevillano, de 66 años de edad, que agobiado por la soledad y debido a que su hermana vive en Cádiz capital decide por el año 2000 vender su casa y comprar un ático en Cádiz. Es el comienzo de sus problemas.

En nuestra primera conversación me entero que es soltero, su padre fue guardia civil y dispone de una pequeña pensión. A mi modesto entender es culto, con amplios conocimientos de ingles y alemán. Un enamorado de la música y el cine.

El motivo de llevar vendado su oído izquierdo y una cadena al cuello con un candado es por tener un implante, colocado por las autoridades españolas; que durante toda la noche emite un zumbido que no le permite dormir.

Se siente bombardeado por microondas y vigilado, tanto en su casa como en la calle. Describe una serie de fenómenos eléctricos o electromagnéticos que ocurren en su domicilio y que hace que una serie de aparatos y electrodomésticos se encuentren averiados o funcionen mal. En el transcurso de la conversación se le escapa donde vive; y, al día siguiente a una hora que no se encontraba en su domicilio, me presento en el lugar. Recorro la calle, intento localizar un garaje de donde cree que le vigilan, mantengo una conversación con los vecinos, la dueña de un bar próximo y con los empleados de una farmacia que se encuentra a la espalda de donde vive.

Nadie habla de locura. Algunos afirman que ya forma parte del paisaje urbano de la ciudad, Otros, que tiene una forma muy rara de protestar por una serie de cosas que solo le pasan a él. Los menos, dejan caer la posibilidad de que tenga algún problema de tipo medico o psicológico. Efectuadas estas gestiones, dejo pasar unos días e intento localizarlo de nuevo para realizar una serie de preguntas ya preparadas.

A lo largo de los siguientes veinte días he llegado a mantener hasta tres largas charlas con este señor, que me cuenta su historia; calificada por él mismo como guión de cine.

Comenzaremos por el principio: cuando compró el ático en Cádiz dio un millón de las antiguas pesetas en concepto de señas y regresa a Sevilla para organizar la mudanza. A los pocos días se entera de que esa vivienda ha sido vendida a otro; y después de pleitear durante un par de meses consigue que le devuelvan la cantidad dada.

Compra un segundo piso, también en Cádiz, que por problemas con el resto de inquilinos le dura aproximadamente un año y medio. Se traslada a La Línea, otra localidad de la provincia de Cádiz, y parece que ya han desaparecido los problemas; hasta que un día, después de regresar de un corto viaje a Sevilla, se da cuenta de que han entrado en su casa. Pone una denuncia en un juzgado y como resultado de la misma, y siempre citando sus declaraciones, acaba en una institución hospitalaria donde le realizan todo tipo de pruebas para hacerle creer que se encuentra enfermo.

Después de esto vende la casa y a mediados del año 2004 compra la que actualmente ocupa. A los pocos días de instalarse en su nuevo hogar los vecinos le cuentan que cinco días antes de su llegada dos señores con monos de color azul entran en la vivienda y manipulan la instalación eléctrica.

Desde ese momento se siente acosado y vigilado, tanto en el interior de la casa como en la calle. Acude a las autoridades y nadie se preocupa por solucionar esos problemas. Se ha puesto en contacto con detectives, instituciones de todo tipo y sus quejas la ha trasladado al Defensor del Pueblo español y europeo; sin pronunciamiento hasta hoy por parte de ninguna de esas instituciones.

Por ultimo, vuelvo al lugar, localizo el garaje de puertas verdes origen de todo e intento localizar si en la zona existe algún tipo de instalación o antena que pueda ser el origen de todo.

Llegado a este punto, sólo cabe dos posibles orígenes a los problemas de Antonio: un fenómeno que podría entrar en el terreno de la parasicología o un problema de tipo medico. Al objeto de descartar o confirmar lo primero, solicito la colaboración de Fernando García de Huelva, director de la Revista Misterios.

Acordamos actuar de la siguiente forma: primero aclarar el tema del implante; ya que en nuestras charlas no queda nada claro como se lo instalan. En segundo lugar comprobar la existencia en la zona de antenas o aparatos que pudieran producir las alteraciones descritas. Por ultimo, grabar una entrevista en toda regla y examinar los videos realizados por el interesado; así como, estudiar la documentación de que disponga.

La tarde noche anterior a nuestro encuentro con Antonio, tanto García como el que suscribe, nos presentamos en el lugar y recorremos la zona, vemos el supuesto garaje desde donde le vigilan; y, por ultimo, efectuamos un barrido de las frecuencias de radio por si se encontraba algo fuera de lo normal.

La mañana del encuentro, y a plena luz del día, volvemos a inspeccionar la zona sin detectar nada raro. Antonio nos recibe muy amablemente en su domicilio y comenzamos la entrevista.

En primer lugar aclaramos el tema del implante: unos meses antes de trasladar su residencia a la provincia de Cádiz es sometido en un hospital de Sevilla a una prueba de sueño. Es el momento, y siempre citando sus declaraciones, que le colocan en el oído izquierdo el implante. Este le provoca, y siempre durante la noche, un zumbido que le impide dormir y necesita la ayuda de un objeto metálico para mitigarlo. Nos interesamos por el resultado de esa prueba, comentándonos Antonio que fue negativa y no recibió tratamiento alguno.

Si comparamos las conversaciones anteriores con la primera parte de la entrevista grabada, sólo es digno de destacar una única discrepancia: en el primer encuentro nos informó que su padre fue Guardia Civil y ahora dice que militar. Por lo demás, fue una repetición de lo que ya sabíamos.

Durante el desarrollo de nuestra charla volvemos a efectuar, y esta vez desde el interior de la vivienda, otro barrido de las ondas de radio sin resultado dignos de destacar.

Como se puede observar por el reportaje fotográfico, este señor se ha pasado los últimos diez años de su vida exponiendo sus quejas en carteles; sacando algunos de ellos a la calle, etc. Diariamente, y aproximadamente entre las 11.00 y las 13.30 horas, suele colocar en la puerta de la vivienda 3 carteles y se dedica a escuchar música de temas protesta. Antes decía que era un enamorado de la música. Desde las 14.00 horas y hasta media tarde sale a la calle con media docena de esos panfletos, un aparato de música, el oído izquierdo vendado y portando una cadena con su candado al cuello. A veces hace el recorrido por la localidad donde vive, otras se traslada a Cádiz o San Fernando. De vez en cuando a La Línea, para colocarse a la entrada de la frontera del Peñón de Gibraltar. Incluso ha llegado a trasladarse hasta Sevilla.

Uno de esos carteles se encuentra pegado en un plato metálico de origen marroquí, que es el que utiliza para mitigar los zumbidos nocturnos. Como esos ruidos le impide dormir, pasa la noche grabando con una cámara de video una serie de esferas luminosas de color blanco que aparecen en su domicilio. En una ocasión esas esferas eran de color rojo, como la producida por un puntero láser, que le recorrió todo su cuerpo comenzando por los pies. Eso ocurrió una noche mientras se encontraba en el cuarto de baño.

Nos entrega dos octavillas realizadas a mano y donde de forma resumida cuenta su historia. Una de ellas redactada en ingles y alemán, que entre otras cosas dice:

 

S. O. S.

FOR THOSE WHO MAY CONCERN

ALL I WANT IS TO LIVE IN PEACE AND FREEDOM LIKE ANY OTHER PEOPLE IN ANY DEMOCRACY OF THE WORLD.

IT’S HARD TO BELIEVE (IN THE YEAR 2007) BUT THIS IS HAPPENING TO ME RIGHT NOW SAINCE 7 YEARS AGO

I LIVE TORTURED AND IRRADIATED EVEN IN THE INNER OF MY OWN HOUSE

HOW CAN IT BE THIS POSSIBLE IN A DEMOCRACY, AND WHERE ARE THE RIGHTS OF THE HUMAN PEOPLE?.

 

Igualmente, disponemos de una copia del último video realizado por este señor, que actualmente se encuentra en estudio.

Nos ha llegado a confesar, y tal como ya hemos afirmado anteriormente siempre citando sus declaraciones, que a veces los zumbidos le han llegado a provocar erupciones.

Recorremos guiados por Antonio la vivienda y nos muestra los lugares donde cree que han manipulado la instalación eléctrica. En la cocina nos muestra un microondas de donde ha llegado a sacar de su interior hasta una docena de clip metálico que se encontraban pegados al techo, no disponiendo de explicación para ello.

A nuestro modesto entender no hemos encontrado nada en el interior de la vivienda que pudiera ser el origen de esos zumbidos, las esferas luminosas o los fenómenos eléctricos descritos por Antonio; que hacen que determinados electrodomésticos no funcionen o lo hagan mal.

Sobre las 14.45 horas del sábado 28 de marzo pasado dimos por finalizada la entrevista, prometiéndole volver a vernos una vez estudiemos su caso y el video que nos entregó.

Días después contactamos con el detective que Antonio fue a ver; comunicándonos uno de sus empleados que no recordaban a este señor. No obstante, pudo ser atendido directamente por el dueño del despacho.

A primeros de abril, comentando con una conocida nuestra este caso, nos dice que tiene entendido que lo que pretende este señor es que alguien se haga cargo de la vivienda. Se encuentra en un lugar antaño emblemático de la ciudad y su rehabilitación puede ser algo complicada. De demostrarse la existencia de esos fenómenos, y según nuestra amiga, el lugar se podría llenar de curiosos y estudiosos de los asuntos que solemos tratar en este medio de comunicación. En estos instantes, tanto García como el que suscribe, preferimos no pronunciarnos sobre el tema. Esperaremos a la finalización del análisis del video y el estudio grafológico de la documentación recogida. Mientras tanto, se quedará en el anonimato la residencia de nuestro amigo.

 

 

 

 
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