Casuistica de 1973
CASUISTICA OVNI AÑO 1973 EN ANDALUCIA

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Referencia: 19730515 Gerena (Sevilla)

OBSERVACION DE UNA LUZ VIOLETA CIRCULAR SOBRE LAS 21,45 HORAS DEL DIA 15 DE MAYO DE 1973 EN GERENA (SEVILLA).

María Quirós Valderas se dirigía a las 21:45 horas del 15 de mayo de 1973 hacia Sevilla con su hijo cuando, a cierta altura de la carretera de Gerena (Sevilla), vio una extraña luz violeta circular. La luz se transformó en un intenso círculo de color rojo que acompañó a la testigo por espacio de 4 kilómetros. El objeto tenía un tamaño aparente de 70 centímetros de altura por un metro de diámetro.

Investigador: J. Mateos.

Documentación disponible: El Fenómeno Aterrizaje.

Referencia: 19730800 Gerena (Sevilla) fecha estimada.


OBSERVACION DE UNA LUZ ENORME ENTRE LAS 03,00 Y LAS 04,00 HORAS DE UN DIA DE MEDIADOS DE AGOSTO DE 1973 EN GERENA (SEVILLA).
 
Se transcribe integro el informe redactado por Antonio Moya Cerpa


Como en la mayoría de las investigaciones que hemos realizado, de nuevo ha sido nuestro querido amigo y colega Joaquín Mateos quien se enteró del incidente, se puso en contacto con uno de los testigos y arregló la entrevista con él para el sábado día 9 de Septiembre de 1.978.
 
Por razones ajenas a nuestra voluntad, no pudimos estar en el lugar de la cita a la hora prevista, y nuestro hombre se fue con su esposa al cine. Tuvimos pues que esperar dos horas para charlar con él, pero creemos que bien mereció la pena.
 
Por fin, cómodamente instalados, nos pusimos a hablar con el testigo de este increíble suceso, y grabamos íntegramente en magnetofón esta entrevista.
 
Gerena es un pueblo de la provincia de Sevilla, donde los avistamientos de Ovnis son bastante frecuentes. Ignoramos por completo las causas. Acaso dicho pueblo tiene un atractivo especial. Acaso es un hipotético "paso obligado" de estos objetos (o lo que sean), o quizás (tal como un buen amigo nos ha dicho) son atraídos por las actividades de los grupos ufológicos y de campo que frecuentan la zona. ¡Quién sabe! Sea como fuere, son muchas las personas de este pueblo que han visto Ovnis, desde los más " normalitos" hasta los más increíbles.
 
Gerena se encuentra a 30 kilómetros al noroeste de Sevilla, entre 6° 10' de Longitud Oeste y 37° 30' de latitud Norte. A unos 5 kilómetros hacia el este está situada la carretera nacional Sevilla-Extremadura-Madrid.
 
El suceso que describiremos tuvo lugar a unos 3,5 kilómetros en dirección a dicha ruta nacional, muy cerca del cortijo llamado "El Esparragal".
 
Se trata de una zona que contiene cultivos, es relativamente llana y con algunas lomas en la periferia. Los testigos se encontraban exactamente trabajando en una plantación de algodón
 
Los testigos de este caso fueron en total 7. Sólo hemos logrado localizar a uno, Don Antonio Fernández González, casado (soltero cuando sucedió el incidente), de unos treinta y tantos años de edad. Según dicho señor, las otras personas que le acompañaban aquella noche eran: David González Cadaval, Francisco Barrera, Antonio Palomo (ya fallecido), todos ellos habitantes de Gerena. Del resto, sólo recuerda a dos, llamados Francisco y Ventura (dos vivían en Las Pajanosas y el último en Guillena, ambos pueblos vecinos de Gerena). Nuestro colega Joaquín Mateos conoce bien a los testigos que viven en Gerena y nos asegura que son personas muy serias y completamente dignos de confianza.
 
Todo sucedió un sábado de mediados de Agosto del año 1.973, entre las 3,30 y las 4 de la madrugada. El hecho ha quedado bien grabado en la mente del Sr. Fernández y creemos que no es para menos. Los siete testigos estaban regando el algodón con aspersores, junto con otras siete personas más que se encontraban en otro lugar alejado de la plantación. Trabajaban en parejas y su jornada laboral era desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la  mañana, en total 12 horas. Efectuaban el primer cambio de aspersores entre las 8 y las 10 de la noche, y a las 2 de la madrugada salían de nuevo del cortijo para efectuar un segundo riego del algodón, hasta las 4 de la mañana aproximadamente. Finalmente sobre las 8 de la mañana recorrían de nuevo la plantación para revisar las líneas de aspersores por si se encontraba alguno atascado, y terminaban su jornada.
 

Cuando el Sr. Fernández iba caminando entre el algodón por la parte más elevada del terreno, observó a lo lejos un foco de luz blanca que bajaba por una loma. Se quedó muy serio observando aquella luz y unos 30 pasos más adelante (distancia existente entre una línea y otra de aspersores) se encontraban Francisco Barrera y David González. Les preguntó si habían observado "aquello" y le contestaron que sí, que posiblemente se trataba de unos cazadores que habían entrado con sus coches en la zona.
 
Pero nuestro hombre pensaba que era "demasiada luz" para un coche. Siguieron trabajando y mirando la luz. Cuanto antes terminasen su tarea, más tiempo tendrían para descansar, hasta realizar la última inspección de las 8 de la mañana. Pero el foco de luz continuaba acercándose y empezaron a inquietarse: "Eso me da mala espina", comentaba uno de ellos. Nuestro testigo se sentó en el tubo de conducción del agua y continuaron tratando de encontrar una explicación satisfactoria al fenómeno: "Eso viene acercándose mucho y no es un coche ni tampoco un avión.
 
Viene más alto que un coche y a estas horas, un avión no va a venir tan bajo". Todos estaban ya muy serios. Otro compañero que se encontraba más alejado dijo: " ¿Será eso un platillo volante de los que habla la gente?".
 
"¡Para qué dijo aquello!" - nos expresó el Sr. Fernández.-. "Un platillo volante, pues eso es!. ¿No lo ves?".
 
La luz se acercaba cada vez más, muy baja, con un resplandor que cegaba si se miraba. Nuestro testigo, que no sabía nada de "platillos volantes", se tendió de bruces en pleno barro, entre las hileras de algodón, siendo secundado por sus compañeros.
 
Y aquel objeto insólito les pasó por encima, muy cerca del suelo. Es difícil describir cronológicamente todo lo que nos expresó el testigo en la entrevista, ya que se entremezclaban las cosas que hicieron al principio, con las del medio y final de la observación. El nerviosismo del momento y cinco años que han pasado no permiten ya coordinar detalle a detalle todo lo sucedido. Sin embargo, intentaremos indicar globalmente sus declaraciones.
 
El cielo estaba completamente despejado, viéndose perfectamente las estrellas y sólo una luna decreciente iluminaba la zona. El insólito objeto apareció por el noroeste, efectuaba pasadas sobre los testigos y se dirigía hacia Las Pajanosas (noreste), para volver de nuevo sobre los asustados trabajadores.
 
El Ovni tenía forma de ojo o plato al revés, visto a cierta distancia, y era completamente redondo por debajo, cosa que pudieron comprobar cuando pasaba a pocos metros de los testigos.
 

Cuando el objeto se alejaba, llamaban a Antonio Palomo, que estaba más lejos, para ver si le había pasado algo (el Ovni estuvo unos minutos detenido por donde él estaba), pero Palomo no contestaba. Estaba también enterrado en el barro y no oía nada, cosa que pudieron confirmar después por su aspecto.
 
David González, que era el más decidido, levantaba la cabeza cuando el objeto estaba prácticamente encima de ellos, con la intención de ver si había personas o ventanas, y nuestro testigo le aconsejaba no hacerlo pues "le iban a cepillar la cabeza". Los demás no se escuchaban. Estaban todos tendidos en aquel suelo cuajado de barro y agua.
 
Cada vez que el Ovni se alejaba, todos se levantaban, encendían sus linternas y continuaban trabajando pues querían acabar cuanto antes de cambiar los aspersores para irse a descansar, y seguían su tarea hasta que el objeto volvía de nuevo sobre ellos. Esta situación se repitió durante 4 ó 5 veces, durando en total la observación unos 20 minutos.
 
Los testigos observaron que, cada vez que el objeto se alejaba y ellos se levantaban del suelo, quedaba en la zona una especie de neblina blanca que les impedía incluso ver las estrellas. Dicha niebla se desvanecía poco después para volver a aparecer cada vez que el objeto efectuaba la misma maniobra.
 
No se percibió ningún olor extraño al lugar (el algodón estaba tratado con insecticidas), ni tampoco calor o cambio de temperatura alguno. Los testigos estaban enormemente preocupados y asustados.
 
El objeto producía un ruido bastante grande, comparable a un avión a reacción, aunque más atenuado. La luminosidad del artefacto era enorme. El campo entero se iluminaba y David dijo en algún momento: -" Deberíamos aprovechar esa luz para cambiar las líneas de aspersores que nos quedan". La última pasada que les efectuó el Ovni fue enormemente baja. Tanto, que uno de los testigos pensó que aplastaría a otro que estaba más alejado. La altura del algodón sería de unos 60 centímetros y el objeto pasó rozando su parte superior. Preguntado por su tamaño, el Sr. Fernández nos indicó que: " Aquello tenía una circunferencia tan grande como una plaza de toros". "Era enorme. No puedo decir exactamente cómo era, pero era muy grande.
 
Según nuestras averiguaciones, el diámetro del Ovni sería de unos 35 metros aproximadamente, algo interminable cuando se tiene a pocos centímetros de la cabeza. El Ovni se detuvo durante un rato sobre una valla cercana, donde se encontraban Antonio Palomo y otro compañero de Las Pajanosas que trabajaba con él.
 
Al alejarse, en medio del resplandor, el Sr. Fernández apreciaba como si el objeto fuese o tuviese algo metálico. Finalmente. Desapareció sin que el testigo haya podido precisarnos en qué dirección, pues él estaba oculto entre el algodón y cuando se levantó ya no lo volvió a ver. Aparte del gran susto que pasaron, los testigos no experimentaron ningún efecto secundario que destacar.
 
Posteriormente, regresaron al cortijo, despertando a todo el mundo para contarles lo sucedido. Tuvieron que bañarse vestidos en un depósito de agua, para poder desprenderse de tanto barro como llevaban en el cuerpo y en la ropa. El otro grupo de 7 trabajadores, que se encontraba en otro sector de la finca, no observó nada de anormal. "Estuve trabajando allí 5 ó 6 años, -nos comentó el testigo- y nunca más tuve una experiencia de este tipo. Si volviese a ver algo de lejos, no me daría miedo, pero tan cerca no quiero verlo". Cierto tiempo después, David González, cuando regresaba en moto a su casa después de hablar con su novia, tuvo otra experiencia con un gran objeto no identificado que se puso en medio de la carretera, impidiéndole continuar su camino. Dejó tirada la moto a un lado de la ruta y regresó corriendo a casa de su novia, la cual parece ser que también observó a lo lejos la partida del objeto. Este caso nos lo refirió Don Antonio Fernández González (nosotros ya lo conocíamos), ya que él se enteró la misma noche del suceso de lo que le había pasado a su compañero de trabajo.
 
Investigadores: Joaquín Mateos Nogales, Manuel Filpo Cabaña, Gloria Andreu de los Santos y Antonio Moya Cerpa.
 
Documentación disponible: copia del informe redactado por Antonio Moya Cerpa.
 
Comentarios: Ángel Rodríguez Álvarez habla en UFOCAN de la alta credibilidad de los testigos, entendiendo nosotros que a la vista de la documentación disponible no tenemos suficientes elementos de juicio para afirmar lo mismo.
 
A destacar la niebla, que aparece y desaparece de la misma forma que lo hace el objeto. El caso está actualmente en estudio.

Referencia 19731225 Almonte (Huelva)

OBSERVACION DE DOS OBJETOS DISCOIDALES SOBRE LAS 18,30 HORAS DEL DIA 25 DE DICIEMBRE DE 1973 EN ALMONTE (HUELVA).

Joaquín Ojeda Jiménez y Manuel Reales regresaban el 25 de diciembre de 1973 en coche a Almonte (Huelva). A las 19:00 horas, al pasar por el paraje conocido como la "La Cañada", vieron a unos 150 metros de distancia deslizarse sobre las copas de los árboles, a unos 4 ó 5 metros de altura, dos "braseros" de un metro de diámetro, pertenecientes a un mismo cuerpo, de color naranja, sin dejar olores. Hacía un ruido como el que se produce en los cables de alta tensión al hacerlos vibrar el viento. Sus virajes eran tan suaves que los testigos, fuera del auto, se estuvieron recreando durante más de media hora en su contemplación. Después tomaron el coche con la intención de verlo más de cerca, bajo su vertical, pero en ese instante se desplazó a una gran velocidad a varios kilómetros de distancia. El segundo testigo dijo que manifestaciones de este tipo eran frecuentes en la zona.

Investigador: Manuel Osuna.

Documentación disponible: El Fenómeno Aterrizaje.
 
Comentarios: Manuel Osuna hace constar que esa misma noche en los alrededores de la aldea de El Rocío (muy cerca de Almonte) dos trabajadores del turno de noche de la empresa de prospecciones de agua observaron como cruzaba el cielo en dirección a las marismas un objeto de idénticas características. No hace constar hora.
 
Trata ambos casos de forma independiente, sin especificar más datos.





 
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